lunes, 30 de abril de 2007

El técnico de TV

La soledad,además de ser una cantante folclórica que revolea el
poncho cada 2 minutos, es una situación con la cuál algunos
convivenpor opción , y otros la adoptan por resignación. Dicen que el ser
humano es gregario y le desagrada estar sólo, aunque también hay
mucha gente que encuentra en la soledad la paz espiritual. Soy
integrante del grupo uno. No tengo tanta riqueza interior para estar mucho rato a solas con mis pensamientos. Sin embargo reconozco que hay momentos en los que encuentro una gran felicidad de estar conmigo mismo, especialmente luego de las 21 horas cuando los niños se van a dormir. Me siento un buen padre, dedico el mayor tiempo posible dentro del umbral de paciencia que me queda a esa hora y a esta edad, pero estar viendo la tele, leer o escribir sin que nadie interfiera, sin escuchar un ruido,es una sensación maravillosa.
¿Qué tiene que ver todo esto con el hombre que me reparó la televisión?. No tengo idea, pero el día que concurrí apurado a retirar el aparato ya me di cuenta que estaba frente a un obligado solitario. No se trata de que carezca de una familia, pues tiene esposa ,hija y una perrita que parece ser bisnieta de algún experimento de Pavlov pues ladra a 200 decibelios apenas oye el timbre.
Por encima de los ladridos se escucha el grito del hombre dándole al can 2 precisas órdenes:
a) que guarde silencio
b)que se dirija de inmediato a su cucha
Todo esto al tiempo que golpea con su ojota el piso en varias ocasiones.
Si bien Manchita( o como se llame, no presté atención al nombre)
obedece de mala gana , continúa gruñiéndome desde un rincón
techado, que cuenta con diarios en el piso y un plato despintado, lo que hace suponer es el lugar asignado para su reposo. Esto de cucha no tiene nada.
El día que le llevé el aparato roto, el técnico me había dado una clase completa de circuitos integrados. Me había mostrado una especie de mapa donde marcó en rojo el supuesto circuito ag334, causante del problema. Luego me explicó que no entendía la razón de que se hubiese quemado ese circuito y no el ag335, buscando quizás en mi persona a un nuevo Edison que le diera una opinión profesional. Al mismo tiempo empezó a relatarme el historial de otro aparato de un tal Giambruno, al cuál lo había estropeado un rayo durante la tormenta del domingo en la casa de veraneo,y según él solamente lo podría reparar algún brujo quechua.
Yo lo miraba atónito , pensando que tal vez se estuviera burlando de mi . Pero erróneo fue ese pensamiento. Enseguida vislumbré al incipiente solitario que apenas le cae un cliente, alguien con quien dialogar, no lo suelta ni a palos. Como su esposa sale a trabajar y su hija concurre a la Facultad a diario, él esta hambiento de comunicación con cualquiera que no sea Manchita.
Me mostró la TV, y pidió que yo mismo cambiara los canales para verificar la reparación. No parecía necesario ni lógico que el control remoto obedeciera a una persona y no a otra , pero no quería contradecirlo para no seguir perdiendo el tiempo. Mientras cambiaba los canales volvió a la carga con la historia de Giambruno . Conforme escuchaba la reiteración del relato, a medida que su voz comenzó a bajar de tono , una voz interior comenzó a sonar cada vez más fuerte en mi cabeza. Era el mago!!, si Carlos Gardel que me decía en las estrofas de su famoso
" El día que me quieras":
_ Y un rayo puntaesteño
hará un cortocircuito
no tengo garantíiiia,
así que estoy medio frito.....

Otra vez a oír su relato tan apasionante.¿Cómo comprobé más allá de toda duda que estaba frente a un solitario por obligación?.
Cuando de pronto se encendió automáticamente el contestador telefónico y la voz de un amigo que le explicaba tenía problemas con su radio grabador pues no podía escuchar las ondas de FM. Usted se preguntara señor lector ¿y qué tiene esto de raro?. Pues que el técnico, sin importarle mi presencia, se puso a dialogar con la grabadora como si estuviera haciéndolo con alguien de carne y hueso.
Mientras la voz decía:
_ Hola Ernesto, te habla Manuel
el hombre contestaba:-
_ Si , no me digas nada Manuel, no te anda el grabador
_ El radio grabador no me funciona.
(respuesta siempre al aparato)
_ Eso te pasó por haberlo llevado a otro lado
_¿Podrás pasar por casa?
_ Si, como no. El día del golero voy para allá.
Créanme que siguió cambiando frases con su contestador. Ya medio apurado y un poco asustado por la curiosa reacción apuré el trámite tomando mi celular e inventando un diálogo en el que me instaban a llegar al Centro en los siguientes 10 minutos so pena de muerte. No fue nada fácil escapar del lugar, pero algo siempre me quedará almacenado como experiencia. La próxima vez que tenga problemas de electrodomésticos, voy a llamar a Giambruno para que me aconseje qué marca comprar.

jueves, 26 de abril de 2007

Vuelta Ciclista

Basado en la incontinencia verbal que he agarrado, ya me siento como paracaidista sin nada que detenga la aceleración hacia el suelo, escribiendo cada tanto una serie de boludeces que lo único que lograrán es ser deleteadas cada vez más rápido por todos ustedes. Nadie tiene paciencia de leer cosas largas, así que voy a tratar de ser lo más sucinto posible. Cuando digo sucinto significa breve, no un pedazo de cuero para aguantar el pantalón.En semana de Turismo se hace difícil salir a cualquier lado, sea en el interior por saturación de gente, o al exterior por precios muy altos para estas épocas. Yo no paso mal, de hecho me he acostumbrado a disfrutar de la tranquilidad montevideana por turismo. Hay pocas cosas que me gusten hacer y respeto a todo el mundo con sus preferencias. Pero a través de los años aún no he podido asimilar todo lo referente a la vuelta ciclista del Uruguay. Ir por cualquier parte de la ciudad, sea en auto o a pie, y sentir a un relator transmitiendo con esa vehemencia durante tantas horas, confieso que me causa una mediana depresión. Además no hay relación alguna entre la emoción del hombre con lo que sucede en la realidad. Eso lo comprobé en el resumen televisivo de cada etapa. Al principio se ven unos cuantos ciclistas juntos, medio corriendo y medio paseando, mientras el relator a los gritos:
_ Estamos en el kilómetro 176 de la ruta 14 y allí vemos la escapada del hombre de Santa Lucía. Este relator cree que todos sabemos dónde es esa ruta y quién es el misterioso hombre de Santa Lucía . En realidad hasta los que transmiten saben que la cosa no es muy emocionante, más con las imágenes visuales. En fin , hacen lo que pueden.En distintos períodos de mi vida traté de buscarle esa emoción , contagio, sentimiento de pertenencia, incluso recuerdo haber esperado más de una hora en una Avenida para vitorear a mis ídolos de las figuritas.Y cuando ya no aguantaba más estar parado, zás, una ráfaga de de motos policiales a sirena abierta seguidas por un montón de ciclistas que pasaban como estampida. Nunca supe reconocer ni a uno sólo de los competidores y apenas llegaba a tiempo para aplaudir a los acompañantes en moto( creo que era el único que los aplaudía).Conozco gente que durante toda la semana se despierta a las 6 am, enciende la radio , y mate en mano no se despega hasta que termina el reportaje al último de la etapa. Eso me deprime un poco más.Otra cosa que a veces me bajonea es alguna publicidad en la competencia.Bueno, en realidad creo que me bajonea toda la publicidad de la Vuelta. Recuerdo una vez hace años que el relator le daba el pase al encargado de publicidad y este gritaba:
_Para comerse la carrera informa Cololó, en porotos de manteca , Cololó es Cololó!!!. Luego, cada tanto volvía a esta publicidad pero cambiando de legumbre. A veces era con choclo, otras con arvejas y así sucesivamente promocionando la vasta línea de productos Cololó. Creo que está claro que los creativos publicitarios de Cololó no apuntaron a ganar ningún premio, pero sin duda quedó grabado en mi mente para siempre, aunque nunca en la vida pensé en comprar los productos Cololó justamente por esa depresión. Para finalizar este relato tan electrizante , quiero contar una anécdota que tal vez alguno de ustedes ya conoce y pueda salir ya mismo de este mail: Hace unos 15 años, siempre repodrido en semana de turismo, leo al Lunes siguiente el resultado de la carrera. No sé por qué pero me llamó la atención el corredor que salió último. Se llamaba Harry Vique y corría para el club ciclista Amanecer . Tomo la guía, busco familia Vique pero sin éxito. Pregunto a la operadora. Nada. Se me ocurre llamar al club ciclista Amanecer, me atiende el cantinero , y el diálogo fue el siguiente(sin mentir ni exagerar):
_ Señor, me llamo Jorge Rodriguez, estuve toda la semana en el exterior trabajando, soy fanático del ciclismo, del Club Amanecer y en especial de Harry Vique. ¿Cómo salió mi amigo Harry?
- No, sabe que no anduvo bien, fue su respuesta.
- ¿ Anduvo más o menos a mitad de tabla?
- No, más abajo- No me diga que estuvo entre los últimos?
_ Si, eeeste , anduvo bajo Harry.( l0 decía sin ganas, como de compromiso)
_¿ Pero qué pasó, salió antepenúltimo?-
(silencio)
_ No, esteee, salió último . Cambiando mi tono le espeto
_ Con razón, ya me parecía que Harry se drogaba con algo!!!El tipo que me grita fuera de si mismo
_ SI HARRY NO TOMA NI UNA ASPIRINA.
Corté con el ánimo un poco más elevado para lograr enfrentar el comienzo de esa semana. Hasta hoy no sé que quise decir con lo de la droga, a menos que Harry hubiese desayunado Líquido de freno.

24/04/07
Suprimir

martes, 24 de abril de 2007

Viajando con celular

Cuando uno sale de viaje, aún siendo por trabajo, siempre es bueno poner la mejor disposición , tener onda, ver el vaso medio lleno y no medio vacío. He tratado de mentalizarme en ello para este viaje que recién hecho por razones laborales. Los resultados, más que pocos, fueron nulos. La teoría es mucho más fácil que la práctica. Van surgiendo inconvenientes y uno trata de recordar los consejos, las experiencias ajenas, las frases de todos aquellos que nos rodean y parecen equilibrados. Pero cuando estoy pasando por situaciones conflictivas, nunca recuerdo nada de esos consejos, pocas vivencias de otros me vienen a la mente , y el famoso balde de plástico( o metal) tapa mi cabeza en forma casi instantánea.
Hoy voy a dedicar estas líneas al teléono celular.Todos nosotros hemos recibido alguna vez un tipo de e-mail nostálgico que nos recordaba cuando no existían los avances tecnológicos de ahora. Y eramos felices. Ni la familia ni los amigos sabía por dónde andábamos. Y eramos felices. Viajar a otro país era un acontecimiento más importante que una elección presidencial. Ibamos a Buenos Aires en el hidroavión o el Vapor de la Carrera, por 3 días nadie sabía si seguíamos con vida, ... y eramos felices. Hoy, sigloXXI,cuando salimos no podemos estar incomunicados mucho tiempo. Esto nos pasa a todos,no sabemos por qué pero hay que llamar a casa cada 10 minutos para dejar tranquila a la flía.No sé qué bicho nos picó a todos que si no llamamos seguido , nuestros seres queridos se desesperan.El "llamame apenas llegues" esta más presente que si llevamos el pasaporte.Todos se desespera en los aviones por comunicarse apenas aterriza, y siempre la azafata putea para que apaguen los celulares. Apenas bajé de avión me fuí a cumplir con la ley primera. Salí a comprar un chip, porque si mantengo el servicio desde Uruguay, el precio por llamada es más caro que engordar un chancho a bombones.
Si los americanos pueden hablar día y noche por celular con no se sabe quién ni de qué, yo no puedo ser menos. Seremos de un país pobre pero tenemos tantas cosas que decirle a nuestros familiares igual que ellos.No quisiera desviar la atención de esta tan interesante historia que sé los mantiene en vilo a ustedes, pero me parece joda que en un espacio de medio centímetro cuadrado puedan meter tanta cosa. La verdad, he llegado a pensar que es todo mentira y alguien desde alguna parte del Universo tiene guardada en computadora la información que preciso.Cada vez que aprieto una tecla, me manda esa información y yo quedo contento creyendo que en realidad mi teléfono es maravilloso.
Compro un chip, llamo al número que me dijeron. Nada sucede. Una voz femenina me da 600 opciones hasta que puedo dialogar en español con una operadora. Hasta que le explico que no puedo abrir la línea pasan 20 minutos. Trato de hablar despacio porque la chica no entiende casi ninguna de mis palabras. Me sucede lo mismo con las suyas. Vuelvo al lugar donde compré el chip.El tan amable funcionario a la hora de vender, cambia su personalidad a la hora de aceptar reclamos. No sólo no me recuerda a pesar de haberme atendido hacía 5 minutos, sino que me pasa a un manager quien me deriva a otra persona. Los pensamientos más mezquinos del ser humano atraviesan ya mi mente. Siento voces en el interior, tales como:
-Putéalos y andate
_ No , esperá , no te dejes llevar por la furia _ No ves que lo están haciendo a propósito _Tranquilo, pensá en otra cosa
_¿Y en qué querés que piense, si a estos marginados les da lo mismo que me muera acá mismo o les compre por mil dólares?
Así seguí escuchando voces hasta que a los 5 minutos(parecieron 5 horas) una chica empezó a manotear mi teléfono, digitando teclas a velocidad de la luz. Al rato me informó que estaba pronto para hablar. Antes de salir probé otra vez. Nada. Volví y el manager me lo arregló no sé cómo. Lo peor es que quedé como un sicótico alienado . De los U$50 que gasté para poder hablar 1500 minutos(según el manager), al hacer ya la primer llamada me sale al paso una grabadora informando que quedan 28 minutos para esta comunicación.
A esto le llamo pagar derecho de piso, e izquierdo también. Caí como un chorlito, y eso que hasta hoy no sé ni cómo es un chorlito ni la razón por la que estas aves caen tan facilmente. Tal vez tengan un gen que les quita fuerza de las patas , y al posarse en una rama no pueden sostener su peso, por lo tanto la gravedad hace el resto. Tal vez sea que el chorlito es más confiado que el resto de sus congéneres Varios contratiempos se agregaron a este periplo de comunicación, y a pesar de que parece tan normal hablar por celular, vivo añorando de que un día se corten todos los servicios telefónicos, aunque fuera por 24 horas, así pudieramos volver a las viejas épocas en las cuales sin teléfono celular, igual nos rebuscábamos para vivir lo mejor posible. Y pensar que el Sargento Sanders con un aparato gigante y de lo más rústico que he visto, se comunicaba sin inconvenientes con sus jefes a miles de kilómetros.

lunes, 23 de abril de 2007

semana de turismo

No sé si voy a tener paciencia de seguir mandando esta boludeces mucho
tiempo más, así que aprovechen para deletear estos mails tan culturales e
interesantes que mando ahora. No puedo dejar pasarlos meses, así que voy a
dedicar unas líneas a las Domas en Semana de Turismo. Respeto a todo
aquel que disfruta del espectáculo. Cuando era niño me fascinaba ir con
mis padres a observar esos salvajes equinos tan indómitos, con gran
admiración hacia quienes los montaban. No sé si mis padres , mis hermanos,
yo , o todos juntos nus fuimos aburriendo no sólo de ver siempre lo mismo,
además de tener que compartir con tanta gente esas cálidas y cómodas
tribunas con sus asientos pullman que siempre recuerdo con nostálgia cada
vez que concurro a los cines del Shoping.
Aún así, todos lo años la TV nos ofrece un resumen de la jornada. No sé
qué es lo que ha cambiado tanto, pero aquellos salvajes alazanes con tanta
furia desplegada una vez que le destapaban los ojos, creo que se fueron
apaciguando con el pasar de los años. Miré un ratito a varios jinetes de
distintas partes del país y noté de que casi nadie se caía . Un émulo de
Victor Hugo Morales , con palabras casi inentendibles para los habitantes
de la ciudad, relataba por altoparlantes lo que iba sucediendo en esos 9
segundos que duraba la supuesta domesticación del animal. Claro que una
cosa es oír lo que sucede y otra es verlo. Si alguien se encuentra fuera
del recinto y se pone a escuchar ese relato, tiene la sensación de que alguien va a morir por la fiereza de la pelea . O el jinete o el caballo, allí no hay lugar para que los dos continúen con vida.
Muy lejos de ello esta observar en directo lo que sucede. No voy a
quitarle mérito a ambos contendientes, pero a varios de esos caballos me
dió la sensación de haberlos visto en el Parque Rodó algún Domingo paseando infantes junto a sus padres. No quisiera ser exagerado, pero
incluso había uno que me recordaba al grupo de integrantes de la Calesita
del Parque Infantíl.
Seguro que es fácil criticar desde afuera, cualquiera diría:
Si te parece tan fácil ¿por qué no vas vos a hacerlo?
No dudo en que me tocaría justo en caballo más sicópata y me lanzaría a la
mierda en 4 segundos, pero en ese caso no creo que ningún jinete les
mandaría a ustedes un e-mail opinando lo mal que monta vuestro amigo Jorge