Sólo para distraer un poco la atención de la hipnosis colectiva que produce " Bailando por un sueño", quiero contar la segunda parte de la historia del Cyber -café , la cual se va a convertir en teleteatro en cualquier momento.
Estaba hoy de mañana en mi oficina y tuve que hacer en la computadora una impresión en color. Ya sabía desde hace semanas que venía saliendo ese cartelito de advertencia por problemas de impresora, pero siguiendo el estilo y la tradición uruguaya no le di pelota esperando que algún milagro recargara el cartucho.
Como de costumbre, apenas le di al mouse la orden, escuché un fuerte y odioso acorde de piano tipo Do menor acompañado de un anuncio que seguro salió desde lo más recóndito del disco duro:
-"GIL, NO TENGO TINTA NEGRA NI PARA HACERTE LA HUELLA DIGITAL DEL DEDO MEÑIQUE, ¿Y VOS QUERÉS IMPRIMIR EN COLOR? ANDÁ PA´L CYBER TARADO, Y NO MOLESTES MÁS".
Llegué, y como siempre lleno. Hay que ver lo que son los Cyber –cafés. En primer lugar ninguno vende café, tal vez alguna golosina, refrescos, y es común que sus propietarios no se preocupan demasiado por mantener una temperatura ambiente agradable. Además, por vivir en estas latitudes donde a nadie le entusiasma demasiado realizar jornadas laborales completas, estos negocios se han convertido prácticamente en centros de reunión para holgazanes. Así que si algún día me decido a abrir un Cyber, ya tengo decidido como bautizarlo:
“El atorrante feliz”.
(No hay café, no insista)
Como de costumbre antes de sentarme agarré una coca cola de la mini heladera que calienta perfectamente las bebidas( deberían más bien usarlas como microondas). Le pedí al chico me la destapara, esperando lo hiciera con la misma tijera que usó la semana pasada. Abrió su cajón, y por increíble que parezca sacó….. un destapador. Me emocioné.
Ni bien me senté frente a la computadora realicé un paneo de la gente a mi alrededor. Varios cibernautas en edad de tener que cumplir 8 horas para mantener sus hogares, sin el menor cargo de conciencia, con audífonos el los oídos se encontraban boludeando en Youtube con videos intrascendentes. Alguno movía alegremente su cabeza frente a un video musical.
Cuatro pendex, cuyos padres evidencian poco conocimiento de sus actividades, se encontraban en plena batalla disparando y matando soldados a lo que llaman " Juegos en red". Los miembros del grupo movían su teclado al mejor estilo del espía mandando mensajes Morse detrás de las líneas enemigas en aquellas películas de la segunda guerra mundial. Además a cada rato estos insolentes me pegaban bruto susto cuando se gritaban:
_¿Te maté?!!!
_ No, yo te maté a vos!!!
-Andá ladrón, yo te maté primero!!!
Todo esto mientras seguían descontroladamente apretando sus dedos, tal vez pensando que al resto de la humanidad nos había tragado la tierra. Lo que nadie me aclaró hasta hoy es que de verdad son juegos en red, pero de una red de pelotudos, mal educados y grandes candidatos a eximios alienados sociales.
También me llamó la atención varios/as adolescentes chateando con amigos y cagándose de risa sin cesar. Había uno en especial a mi lado que se le caían las lágrimas y hasta pensé le iría a dar un ataque en cualquier momento. Confieso que no aguanté mucho pues mi espíritu voyeurista me obligó a hacer la vicheta en su monitor, y aunque no vi ninguna frase de más de tres palabras, no logré entender nada de nada como si se estuvieran comunicando en idioma quechua. Lo único que pude rescatar fue que cada tres o cuatro garabatos el pibe escribía un jajajajajajaja junto a un redondo muñequito amarillo, mientras continuaba riendo desaforado. Quedé pensando que estos jóvenes deberían presentar sus divertidos diálogos en los programas humorísticos de nuestros canales de TV, así lograr levantar aunque sea un poquito el tan decaído nivel. Ni que hablar si se los enviaran a varios libretistas de Carnaval, quienes aún no se han dado cuenta lo bien que les vendría.
Para no estirarla más, abro mi correo, encuentro el archivo, doy la orden de impresión, voy a buscar la hoja, el encargado me dice que no puede imprimir color, que el cartucho le llegará recién de tarde y por supuesto que no sabe en qué Cyber de la zona podía hacerlo.
Vuelvo y cierro las ventanas de mi computadora, estoy pronto para levantarme cuando un icono especial me llama la atención. Decía algo así como Free sex junto a la foto de una mina desnuda, y de inmediato se produjo en mi mente lo que se conoce en psicología literaria como “La Gran Hamlet”:
¿Abrirlo o no abrirlo?, ese es el asunto.
Levantando la cabeza la giré en todas direcciones por temor a que alguien pudiera estar pendiente de mis movimientos. Hice click en los pechos de la mina y allí comenzó a producirse la debacle:
De entrada aparecieron las fotos y videos de varias chicas voluptuosas desnudas perfeccionando todas las poses del Kama Sutra junto a algunos partenaires masculinos muy agraciados por la naturaleza. En especial uno de ellos me llamó la atención al hacerme recordar el Péndulo de Foucault. De hecho el Péndulo de Foucault parece más bien un pequeño reloj Cu-Cú al lado de este muchacho.
Sin haber tecleado nada ni siquiera por error apareció de no sé dónde un cartel felicitándome por ser la persona número 999999999 en abrir esa página y por haber ganado nuevamente un crucero al Caribe para dos personas por seis días. Es increíble la suerte que tengo en obtener tantos premios cada vez que entro a cualquier página porno. Volvamos a aclarar que mi ingreso fue casi involuntario, como sin querer. No significa ello que ande navegando siempre para cultivarme con este material tan poco didáctico que lo único que logra es hacerme perder el tiempo…….cada noche.
Casi de inmediato se mete otro cartelito consultándome si deseo agrandar mi pene Por un instante quedé pensando en quién pudo ser el traidor que me había delatado en Internet, ¿acaso alguien del Club? Muevo el cursor, el cartelito me sigue. Lo muevo más rápido, el cartelito acelera como si tuviera vida propia o alguien me estuviera vigilando y lo trasladara a control remoto. Y hablando de vigilar, por el rabillo del ojo veo una sombra de una señora que desea sentarse a mi lado pero se queda como hipnotizada observando mi pantalla. Me largué a clickear todas las cruces para salir de allí al de cualquier forma. No sé si se cerraron algunas, pero en forma descontrolada comenzaron a abrirse otras páginas con más y más parejas, con más y más movimientos pélvicos, cada vez más y más rápidos mientras yo le rogaba al ser superior que los actores no sufrieran de precocidad. En microsegundos estaba exasperado, mi cerebro asaltado por millones de pensamientos que lo sobrepasaron, y sin saber como enfrentarlos:
_” ¿Por qué se queda mirándome justo a mi? Esta mujer seguro me conoce de algún lado y ahora va a tomarme por el rey de los pervertidos. ¿Y si es la madre de una compañerita escolar de mi hija menor y a partir de ahora no la deja venir más a los cumpleaños? Al salir no tengo dudas va a correr la bolilla a las otras madres para que tomen distancia de este psicópata. Ya me veo llevando a la nena a clase y todos los padres mirándome con rechazo y temor. Esto es terrible, ¿cómo le explico a mi señora a fin de año por qué nuestra hija quedó repetidora y no quieren reinscribirla?”.
El Mouse rebelde me ignoraba y ya no me respondía, ni le interesaba que estaba contra las cuerdas y desesperado por cambiar el contenido.¡¡¡Lo que hubiese pagado en ese momento por que apareciera el símbolo de Google, Hotmail, de remate.com, o aunque fuera La Cicciolina en bolas, quien frente a estas chicas parece más bien Jacinta Pichimahuída !!
La vecina seguía en su pantalla pero sin dejar de clavarme los ojos. La impotencia me condujo a buscar un escape de emergencia haciendo un gesto de contrariedad como de haber perdido un papel, así que disimuladamente me agaché al piso y apreté el botón de Power. Salvado.
Huí despavorido a alta velocidad del lugar caminando con paso firme y seguro, aunque cada tantos metros miraba hacia atrás por miedo que me estuviera persiguiendo el cartel para estiramiento del pene. Hoy me enteré que el Cyber más cercano para hacer impresiones color esta en Melilla.
miércoles, 30 de abril de 2008
lunes, 7 de enero de 2008
Regalo de reyes
Regalo de reyes:
No sé si fue Melchor, Gaspar o Baltazar, pero apenas averigüe cuál de ellos le trajo a mis hijos todos esos regalos tan complicados, sin vacilar lo agarro a patadas de inmediato. Cuando despertamos el 6 de enero reconozco el placer que me dio verles las caras abriendo paquetes frente a sus zapatitos. Esto duró pocos minutos ya que enseguida debimos salir a usarlos, la presión era enorme y además dentro de unos años yo no querría recibir una llamada del psicólogo reprochándome que fui la causa `principal de los mayores traumas infantiles, por ello mis hijos me odian y no permiten que vea a los nietos.
Parecería que estoy fastidiado por gran cantidad de obsequios, mas en realidad no fueron tantos. Para el varón, un cocodrilo inflable, un perro estilo futurista a baterías con control remoto, y varios Dvds truchos de Playstation.
Para la nena llegaron: un juego de ollas y cubiertos de plástico, la Barbie de no sé qué Isla atorranta, el disfraz de Cenicienta y un elefante inflable.
Esa mañana calculé que arrancarían con los chiches "terrestres", pero poco tardé en darme cuenta que grave fue mi error. A las 11 AM salir presurosos a cualquier lugar donde hubiese agua aunque fuera estancada para estrenar los salvavidas. Llegada, playa repleta, cargar sillas, sombrilla, la heladerita y bolsos a granel, arena mil grados quemarme planta de pies, los nenes alérgicos a colaborar ni siquiera llevando sus propios juegos, caminar 200 metros hasta encontrar un espacio de 2 metros cuadrados, clavar palo de sombrilla, poner sombrilla, brisa suave, sombrilla darse vuelta, pequeño aumento del Pampero(ese mismo que cada tanto acaricia a mi bandera) vuelo de la sombrilla, salir corriendo a buscarla, alerta general, reproches de varias señoras que había niños jugando, y un gordo morocho grandote con pinta de boxeador jubilado se paró de repente con ganas de volver a ejercitar sus puños sobre mi cara . Por suerte sombrilla no pegarle a nadie, frenarse un instante y yo lograr tacklearla. Las demás sombrillas firmes e inamovibles. Cavar agujero tan profundo que no poder sentarnos a la sombra. Tantos años después de haberlo escrito se me vuelve a cumplir una máxima invariable:
No importa el precio que pague por ella, mi sombrilla es la más débil del mundo. Siempre está dispuesta a actuar gratis en el video de la canción" por ti volaré", y su gran mérito es hacerlo aún sin viento.
Contra mi voluntad y pese a las protestas esposa untarme crema protectora factor mil ochocientos, quedé como la momia de Titanes desde el centro de la pelada hasta las uñas del dedo gordo.
Ponerme a inflar los bichos. Cuando iba por la mitad del cocodrilo comencé a notar cierto mareo y molestia en los cachetes (de la boca por supuesto), y luego de unas 40 exhalaciones profundas cuando casi estaba finalizando con el elefante comencé a sentirme exhausto, el oxígeno no me llegaba al cerebro, la cara se me enrojeció mientras empezaba a ver alucinaciones y estrellitas como si hubiese fumado un pucho de hashish. Todos al agua. Niños y bichos aguantar bien temperatura, yo congelado huir a la orilla. Hay algo que no puedo comprender pues la publicidad en la caja mostraba varios niños divinos y sanitos matándose de la risa tanto sobre el cocodrilo como en el elefante, ante la también alegre mirada de su madre. Habiendo heredado una falta total de paciencia no sé de quién, mis hijos no lograban subirse o perdían la estabilidad fácilmente y en menos de dos minutos se largaron a putear a los pobres animalitos. Bajo riesgo de infarto me metí al agua para ayudarlos pero con escaso éxito, por lo que deduzco los chinos hacen estos inflables exclusivo para jóvenes equilibristas profesionales del Circo de Pekín, y seguramente a los nenes les están apuntando con armas para que rían en la foto.
Para colmo de males, mientras ellos fracasaban en sus intentos bajo la axila del cocodrilo emanaban decenas de burbujas, lo que evidenció la clásica pinchadura que posterirmente fui a reclamar en la juguetería y supieron sacarme a patadas.
Volver a la sombrilla, tirar los salvavidas con desprecio en la arena, hijo mayor buscar perro electrónico, yo explicar que no es juguete para playa, él continuar como si nadie hubiese hablado. Perfecto, ¡qué bárbaro tener tanta ascendencia sobre mis hijos y qué devoción noto sienten hacia mí!. Esposa tratar de abrir control remoto y panza del juguete, tornillo phillips imposible de mover, meter llave, romperse llave, meter otra llave ( la llave rota era de mi placard así que nadie se hizo mala sangre) Entre el perrito más control remoto precisar en total 8 pilas AAA y batería de 9volts. Ahí recordé hace años el día que mi padre me llevó la Feria de Tristán Narvaja para comprar alguna mascota y me decidí por un canario. El pajarito era de un hermoso color amarillo y costaba apenas cien pesos, el problema era que la jaula valía mil quinientos. Resultaba evidente que el dueño se dedicaba en realidad a construir y vender jaulas basado en el elemental principio lógico: ¿A qué ser humano que precie de "normal" se le ocurriría comprar un canario y llevárselo en la mano? Entonces me quedó claro que el inventor de los perros robots gana fortunas, pero fabricando pilas.
Me senté a leer un libro que estaba por empezar hacía tres años cuando los nenes se largaron a repetir sistemáticamente el "vamos nos" cada tres minutos, sin prisa ni pausa como si se hubiesen tomado una pastilla de Torturol 40 miligramos. Resistí lo que pude pero no logré concentrarme ni en el final del prólogo. Vuelta al hogar, cargar los bolsos, sillas, sombrilla rebelde, al cocodrilo pinchado me lo puse de bufanda y al elefante lo enganché con el dedo meñique de la mano izquierda pues ningún miembro familiar mostró interés en desinflarlo. Buscar en el camino pilas y destornillador fue otra odisea, llegar a casa, hija ponerse a jugar con la Barbie. Sólo porque me llamó la atención la belleza y colorido de la muñeca, quedé observando la caja de presentación. Por omisión habían dejado pegada la etiqueta del precio, el cual consulté a mi esposa disimuladamente sin que se dieran cuenta los pequeños, poniendo mirada inquisidora, dientes apretados y ojos agrandados. Ante el movimiento afirmativo de su cabeza estuve a punto de armar escándalo, pero de inmediato me cortó el paso argumentando que lo había cargado a la tarjeta en 6 pagos.Es admirable como logra desde hace varios años encontrar tanto chirimbolo todos los meses para pagar en 6 cuotas
Sebastián me pidió que fuera a verlo lucirse mientras mataba villanos en el nuevo Dvd del Playstation. Sus dedos movían con maestría los botones del control a gran velocidad, parecía Wolfgang Amadeus frente al piano en aquellos memorables conciertos de su juventud, aunque cuando traté de participar haciendo algún comentario o preguntando el nombre del héroe, noté que mi presencia se había tornado irrelevante. Allí descubrí cierta virtud del organismo humano que estoy seguro aún no conoce ningún profesor de Anatomía: En el momento que se enciende el Playstation en la pantalla , de inmediato a los menores se les cierra los conductos auditivos y quedan aislados del mundo exterior. Ni el hambre ni la necesidad de ir al baño logran revertir esta situación (también comprobé que ello se repite en muchos mayores durante los partidos de fútbol mientras sus esposas intentan dialogar de problemas cotidianos)
Fui al sillón a descansar un rato cuando de pronto cierto pensamiento ingresó por algún recoveco y se apoderó de mi mente: Toda la horda de gente que vende Dvd truchos de Playstation los copian sin pagar un mango de derechos, y como el representante de la marca no toma ninguna medida, ¡¡vamo arriba que acá no pasa nada!!!. Pero el día que por estas latitudes caiga don Roberto Sony a cobrar royalties, seremos muchos quienes iremos a hacerle compañía a Bengoa , y creo que estaría bueno aprovechar el tiempo ocioso pidiéndole alguna martingala para la ruleta. Después de años ganando tanto dinero sin duda las conoce todas.
Volviendo a los Reyes Magos, el próximo año donde me traigan algún otro presente griego, contrato dos piqueteros que los esperen despiertos toda la noche portando un cartel que diga:"Wizards Kings go home", les dejo el recipiente con agua de Botnia, les hago encepar los camellos por la Intendencia y que regresen a su país a pata.
No sé si fue Melchor, Gaspar o Baltazar, pero apenas averigüe cuál de ellos le trajo a mis hijos todos esos regalos tan complicados, sin vacilar lo agarro a patadas de inmediato. Cuando despertamos el 6 de enero reconozco el placer que me dio verles las caras abriendo paquetes frente a sus zapatitos. Esto duró pocos minutos ya que enseguida debimos salir a usarlos, la presión era enorme y además dentro de unos años yo no querría recibir una llamada del psicólogo reprochándome que fui la causa `principal de los mayores traumas infantiles, por ello mis hijos me odian y no permiten que vea a los nietos.
Parecería que estoy fastidiado por gran cantidad de obsequios, mas en realidad no fueron tantos. Para el varón, un cocodrilo inflable, un perro estilo futurista a baterías con control remoto, y varios Dvds truchos de Playstation.
Para la nena llegaron: un juego de ollas y cubiertos de plástico, la Barbie de no sé qué Isla atorranta, el disfraz de Cenicienta y un elefante inflable.
Esa mañana calculé que arrancarían con los chiches "terrestres", pero poco tardé en darme cuenta que grave fue mi error. A las 11 AM salir presurosos a cualquier lugar donde hubiese agua aunque fuera estancada para estrenar los salvavidas. Llegada, playa repleta, cargar sillas, sombrilla, la heladerita y bolsos a granel, arena mil grados quemarme planta de pies, los nenes alérgicos a colaborar ni siquiera llevando sus propios juegos, caminar 200 metros hasta encontrar un espacio de 2 metros cuadrados, clavar palo de sombrilla, poner sombrilla, brisa suave, sombrilla darse vuelta, pequeño aumento del Pampero(ese mismo que cada tanto acaricia a mi bandera) vuelo de la sombrilla, salir corriendo a buscarla, alerta general, reproches de varias señoras que había niños jugando, y un gordo morocho grandote con pinta de boxeador jubilado se paró de repente con ganas de volver a ejercitar sus puños sobre mi cara . Por suerte sombrilla no pegarle a nadie, frenarse un instante y yo lograr tacklearla. Las demás sombrillas firmes e inamovibles. Cavar agujero tan profundo que no poder sentarnos a la sombra. Tantos años después de haberlo escrito se me vuelve a cumplir una máxima invariable:
No importa el precio que pague por ella, mi sombrilla es la más débil del mundo. Siempre está dispuesta a actuar gratis en el video de la canción" por ti volaré", y su gran mérito es hacerlo aún sin viento.
Contra mi voluntad y pese a las protestas esposa untarme crema protectora factor mil ochocientos, quedé como la momia de Titanes desde el centro de la pelada hasta las uñas del dedo gordo.
Ponerme a inflar los bichos. Cuando iba por la mitad del cocodrilo comencé a notar cierto mareo y molestia en los cachetes (de la boca por supuesto), y luego de unas 40 exhalaciones profundas cuando casi estaba finalizando con el elefante comencé a sentirme exhausto, el oxígeno no me llegaba al cerebro, la cara se me enrojeció mientras empezaba a ver alucinaciones y estrellitas como si hubiese fumado un pucho de hashish. Todos al agua. Niños y bichos aguantar bien temperatura, yo congelado huir a la orilla. Hay algo que no puedo comprender pues la publicidad en la caja mostraba varios niños divinos y sanitos matándose de la risa tanto sobre el cocodrilo como en el elefante, ante la también alegre mirada de su madre. Habiendo heredado una falta total de paciencia no sé de quién, mis hijos no lograban subirse o perdían la estabilidad fácilmente y en menos de dos minutos se largaron a putear a los pobres animalitos. Bajo riesgo de infarto me metí al agua para ayudarlos pero con escaso éxito, por lo que deduzco los chinos hacen estos inflables exclusivo para jóvenes equilibristas profesionales del Circo de Pekín, y seguramente a los nenes les están apuntando con armas para que rían en la foto.
Para colmo de males, mientras ellos fracasaban en sus intentos bajo la axila del cocodrilo emanaban decenas de burbujas, lo que evidenció la clásica pinchadura que posterirmente fui a reclamar en la juguetería y supieron sacarme a patadas.
Volver a la sombrilla, tirar los salvavidas con desprecio en la arena, hijo mayor buscar perro electrónico, yo explicar que no es juguete para playa, él continuar como si nadie hubiese hablado. Perfecto, ¡qué bárbaro tener tanta ascendencia sobre mis hijos y qué devoción noto sienten hacia mí!. Esposa tratar de abrir control remoto y panza del juguete, tornillo phillips imposible de mover, meter llave, romperse llave, meter otra llave ( la llave rota era de mi placard así que nadie se hizo mala sangre) Entre el perrito más control remoto precisar en total 8 pilas AAA y batería de 9volts. Ahí recordé hace años el día que mi padre me llevó la Feria de Tristán Narvaja para comprar alguna mascota y me decidí por un canario. El pajarito era de un hermoso color amarillo y costaba apenas cien pesos, el problema era que la jaula valía mil quinientos. Resultaba evidente que el dueño se dedicaba en realidad a construir y vender jaulas basado en el elemental principio lógico: ¿A qué ser humano que precie de "normal" se le ocurriría comprar un canario y llevárselo en la mano? Entonces me quedó claro que el inventor de los perros robots gana fortunas, pero fabricando pilas.
Me senté a leer un libro que estaba por empezar hacía tres años cuando los nenes se largaron a repetir sistemáticamente el "vamos nos" cada tres minutos, sin prisa ni pausa como si se hubiesen tomado una pastilla de Torturol 40 miligramos. Resistí lo que pude pero no logré concentrarme ni en el final del prólogo. Vuelta al hogar, cargar los bolsos, sillas, sombrilla rebelde, al cocodrilo pinchado me lo puse de bufanda y al elefante lo enganché con el dedo meñique de la mano izquierda pues ningún miembro familiar mostró interés en desinflarlo. Buscar en el camino pilas y destornillador fue otra odisea, llegar a casa, hija ponerse a jugar con la Barbie. Sólo porque me llamó la atención la belleza y colorido de la muñeca, quedé observando la caja de presentación. Por omisión habían dejado pegada la etiqueta del precio, el cual consulté a mi esposa disimuladamente sin que se dieran cuenta los pequeños, poniendo mirada inquisidora, dientes apretados y ojos agrandados. Ante el movimiento afirmativo de su cabeza estuve a punto de armar escándalo, pero de inmediato me cortó el paso argumentando que lo había cargado a la tarjeta en 6 pagos.Es admirable como logra desde hace varios años encontrar tanto chirimbolo todos los meses para pagar en 6 cuotas
Sebastián me pidió que fuera a verlo lucirse mientras mataba villanos en el nuevo Dvd del Playstation. Sus dedos movían con maestría los botones del control a gran velocidad, parecía Wolfgang Amadeus frente al piano en aquellos memorables conciertos de su juventud, aunque cuando traté de participar haciendo algún comentario o preguntando el nombre del héroe, noté que mi presencia se había tornado irrelevante. Allí descubrí cierta virtud del organismo humano que estoy seguro aún no conoce ningún profesor de Anatomía: En el momento que se enciende el Playstation en la pantalla , de inmediato a los menores se les cierra los conductos auditivos y quedan aislados del mundo exterior. Ni el hambre ni la necesidad de ir al baño logran revertir esta situación (también comprobé que ello se repite en muchos mayores durante los partidos de fútbol mientras sus esposas intentan dialogar de problemas cotidianos)
Fui al sillón a descansar un rato cuando de pronto cierto pensamiento ingresó por algún recoveco y se apoderó de mi mente: Toda la horda de gente que vende Dvd truchos de Playstation los copian sin pagar un mango de derechos, y como el representante de la marca no toma ninguna medida, ¡¡vamo arriba que acá no pasa nada!!!. Pero el día que por estas latitudes caiga don Roberto Sony a cobrar royalties, seremos muchos quienes iremos a hacerle compañía a Bengoa , y creo que estaría bueno aprovechar el tiempo ocioso pidiéndole alguna martingala para la ruleta. Después de años ganando tanto dinero sin duda las conoce todas.
Volviendo a los Reyes Magos, el próximo año donde me traigan algún otro presente griego, contrato dos piqueteros que los esperen despiertos toda la noche portando un cartel que diga:"Wizards Kings go home", les dejo el recipiente con agua de Botnia, les hago encepar los camellos por la Intendencia y que regresen a su país a pata.
domingo, 16 de diciembre de 2007
Yendo al Súper
Un amigo me advirtió cierta vez con sabiduría que nunca me pusiera a cocinar
ni sábados ni domingos. La razón es tan sencilla como obvia: El día en
que a uno se le ocurre dar una mano en el hogar, a partir de allí el resto de la familia lo
toma como regla para siempre y ya no hay marcha atrás ni escape posible.
Llegué a casa al siguiente sábado luego de haber cocinado el anterior y nada había para
comer. Tan sólo cruzar miradas con mi esposa alcanzó para leer su pensamiento:
_ "Dale haragán, apurate a preparar algo que los nenes están con hambre".
La frase me llegó clara sin necesidad que emitiera sonido alguno. Lo mismo me sucede cuando faltan provisiones, aunque una cosa es ir de compras el fin de semana que estamos más descansados y otra muy distinta hacerlo de lunes a viernes. El pasado miércoles sintiendo un fuerte agotamiento por la jornada laboral, no veía la hora de regresar a casa. Salí a toda velocidad pensando en el short, las ojotas, camiseta, y como era de suponer llamó mi señora al celular para que le diera una mano con el Súper. Tras el breve saludo empezó a nombrarme algunos artículos, pero en contados segundos ya había dicho decenas y parecía que nada la detenía. No entiendo como esperaba que yo pudiera escribir ese listado mientras iba manejando, tal vez apenas lograría recordar pocas cosas nada más, siempre basado en el principio que al ingresar a una edad en la que cada día siento más gagá . Muy bien, buena onda, ommm, no calentarum, tratar de estacionar a dos cuadras porque miles de esposas llamaron a sus maridos al mismo tiempo.
Luego de 13 años de haber escrito sobre este tema me doy cuenta de que quienes seguimos en el tercer mundo la evolución nos ha pasado por el costado. El único carrito que conseguí vuelve a ser el mismo de siempre, lo reconocí por la rueda delantera derecha trancada. Nadie se tomó el trabajo de arreglarlo pero él me esperó estoicamente todo este tiempo, y al verme entrar desde lejos me hizo una guiñada esquivando a otro cliente. Salí
raudamente a buscar mayonesa pero el muy arisco se encaprichó con el colorido y la variedad de frutas. Luchamos unos instantes hasta que logré imponer mi voluntad, si bien se resistió como potro criollo en las domas del Prado.
Del pedido original compré a buen ritmo lo poco que tenía en memoria e iba a intentar rajarme en diez minutitos. Olvidé decir que estar mucho rato en el Súper también se me convirtió en un fastidio mayúsculo. Y deseo expresar mi profunda admiración por aquellos que para comprar dos kilos de tomates aprietan uno por uno o golpean veinte melones hasta obtener el elegido, mansamente y sin urgencia o interés de regresar al hogar.
Llegué a Fiambres. Como de costumbre al querer sacar número me tocaba el
800 e iban por el 4, por eso siempre trato de llevar los productos envasados aunque no sean tan frescos. Sólo quedaba en stock un paquete de medio kilo de mortadela que si me la llevaba para copetín, la única forma de sacarle toda esa grasa sería llamando a Mister Músculo. . Me tocó el 802. Cada cliente haciéndose un surtido de lo más variado de fiambres y quesos, como si tuvieran la premonición de ese meteorólogo televisivo que aparece con pingüinos de peluche informando la inminente llegada de un Tsunami.
Para mi el tiempo transcurría a 16 revoluciones por minuto y ante la pregunta "¿qué más?" de la vendedora todos recordaban otra cosa para pedir, nadie se privaba de usar y abusar de su derecho con tranquilidad y paciencia. “Que revienten los que vienen atrás” es sin duda lo que sienten.
De a ratos yo dejaba viajar mi mente hacia ese balance diario que hacemos de la vida después de cierta edad, pensando en amigos de la escuela, del liceo, amigos de hoy, los conflictos de algún hijo, los problemas económicos cada vez más difíciles de solucionar, etc. Por las dudas, cada rato regresaba al mundo real creyendo que había pasado mucho tiempo, cuando en realidad habían atendido tan sólo a una o dos personas y la multitud de fiambreadictos seguía creciendo, así que me puse a ensayar mentalmente el pedido para evitar la futura presión popular. Hasta que le tocó el turno a un hombre distinto, de aspecto foráneo. No quiero extenderme pero no tengo otra opción que explicar lo siguiente: Siempre decimos que somos un país gris donde la gente en general prefiere pasar desapercibida en actitudes, en vestimenta,
evitar la farándula o aparecer en sociales de frívolas revistas. Pues este hombre se notaba por el acento que era centro o norteamericano, y por ende que poco le importaba el "qué dirán" ajeno. A viva voz y con un tono de silbato agudo muy próximo al La menor se puso a interrogar a la funcionaria sobre el grado de cremosidad de un queso Alpa respecto a otro de Claldy. Ahí la vergüenza ajena me dio un golpe eléctrico que recorrió todo mi cuerpo durante varios segundos Señalando la vitrina preguntó cuál de esos muzarella se fundían mejor, cuál tenía menos humedad, y si el Colonia de Conaprole era más salado que el Brasetti( juro que no estoy inventando). Al principio la pobre chica se largó a responder con la escasa información que poseía, tampoco percibe tan buen sueldo como para dar asesoramiento profesional. A medida que esa aguda vocecita la paseaba por todo el bolillero, estoy convencido que en cierto momento la chica se quedó sin repertorio y ya respondía con cualquier argumento. Se notaba que estaba apelando al cromosoma 16, y dentro del mismo al gran Gen Payador, ese que tantas veces hemos sacado a relucir en aquellos exámenes orales del liceo
Pero lo más curioso de este extranjero fue observarlo mientras esperaba le
cortaran 200 gramos de jamón. De pronto en los parlantes comenzó a oírse una melodía instrumental de Los Beatles. Demostrando haber gastado fortunas por años de terapia y que ya todo le importaba un bledo, el tipo se largó a cantarla desafinando con maestría, como si fuera uno de los famosos en la ronda de perdedores de “Cantando por un sueño” Segundo golpe de electricidad por todo mi cuerpo.
Había pasado casi media hora cuando increíblemente apareció mi número en pantalla, derrotado y con la guardia baja por la demora pedí 400gramos de cualquier jamón sin importar la marca y salí despavorido. De pronto recordé el pedido telefónico de Champú, ayudado también por dos cosas:
Desde hacía varias semanas venía rebajando con agua las pocas gotitas que quedaban de Pantén, y además mi señora me había dado su ultimátum por el Johnson & Johnson de los niños que tantas veces me había sacado de apuros. Una promotora de L´oreal me ofreció champú Elvive( seguro que el nombre era por homenaje al Ché Guevara).Lo llevé al toque sin fijarme si era para cabellos grasos, secos, débiles, dañados o teñidos. Igual ninguno me da el mínimo resultado y con todos se me sigue cayendo el pelo a lo bobo. Para finalizar esta tortura pasé por la sección limpieza donde estuve tentado en comprar esa esponja lustrazapatos tan práctica y fácil de aplicar, pero la razón me detuvo en seco. En los últimos 2 años he adquirido decenas de esponjas, ya ni sé cuál sirve y cuál no. Al no poder comprobarlo, no tiro ninguna por las dudas y hasta que encuentro la adecuada tardo veinte minutos por zapato para lograr un poquito de brillo
Por suerte había pasta dental en la punta de una góndola. La última que me quedaba no tenía ya más de dónde exprimirla y la del baño de los niños se secó hace meses pues siempre la aprietan en el medio y a nadie le interesa taparla. Mis hijos mayores, en lugar de colaborar yendo a comprar aunque sea un pomo, prefieren lavarse los dientes robando del mío. Como no acepto hacerle publicidad gratuita a ninguna marca de dentífrico desde esta página, sólo aclaro que agarré la cajita color rojo, esa que da la orden que me cuelgue. Me voy, chau, no aguanto más. Llegando a las cajas comprobé que continúa pasando el tiempo y nada cambió ni va a cambiar más. Intenté mandarme de garrón por la caja rápida, la cual sigue siendo la más lenta de todas, cada cuatro clientes la cajera se equivoca cinco veces y siempre está esperando a la esquiva supervisora con su tarjeta mágica para enmendar esos errores infantiles De un vistazo dos señoras paradas detrás se tomaron el trabajo de contar a toda velocidad los artículos en mi carro para denunciarme y quitarme como rival. La única caja con poca gente era la que le daba prioridad a la futura mamá, donde una chica en minifalda con colágeno en los labios, de aproximadas medidas 110- 60-90 y escote más que pronunciado ostentaba toda la pinta de cargar con un embarazo de máximo dos horas.
Antes de pagar volví a comprar una afeitadora para esconderla en mi mesita de luz. Las que dejo a la vista me las desafilan las féminas del hogar (esposa, hija, y hasta sospecho de la empleada)
Ya estaba más contento y billetera en mano sacando la última lata de arvejas, cuando me comí nuevamente el grito de “Precio”, así que a esperar con resignación al cadete llegando en cámara lenta. Llevó la lata… trajo el precio.. pagué, tiré a la basura esos cupones de sorteos de computadoras o viajes a Brasil porque llenarlos con mi dirección , cédula y teléfono es una tortura china.
Cargué las bolsas en la valija del auto y dejé el rebelde carro a un costado. A pesar del conflicto me sentí bastante satisfecho por su servicio, y ambos quedamos melancólicos por la separación mirándonos fijo durante algunos instantes. Pero así es la vida, cada uno debe seguir su camino, y mientras me alejaba mi última frase en silencio fue:
_ No te preocupes rengo, la semana próxima vengo a buscarte.
ni sábados ni domingos. La razón es tan sencilla como obvia: El día en
que a uno se le ocurre dar una mano en el hogar, a partir de allí el resto de la familia lo
toma como regla para siempre y ya no hay marcha atrás ni escape posible.
Llegué a casa al siguiente sábado luego de haber cocinado el anterior y nada había para
comer. Tan sólo cruzar miradas con mi esposa alcanzó para leer su pensamiento:
_ "Dale haragán, apurate a preparar algo que los nenes están con hambre".
La frase me llegó clara sin necesidad que emitiera sonido alguno. Lo mismo me sucede cuando faltan provisiones, aunque una cosa es ir de compras el fin de semana que estamos más descansados y otra muy distinta hacerlo de lunes a viernes. El pasado miércoles sintiendo un fuerte agotamiento por la jornada laboral, no veía la hora de regresar a casa. Salí a toda velocidad pensando en el short, las ojotas, camiseta, y como era de suponer llamó mi señora al celular para que le diera una mano con el Súper. Tras el breve saludo empezó a nombrarme algunos artículos, pero en contados segundos ya había dicho decenas y parecía que nada la detenía. No entiendo como esperaba que yo pudiera escribir ese listado mientras iba manejando, tal vez apenas lograría recordar pocas cosas nada más, siempre basado en el principio que al ingresar a una edad en la que cada día siento más gagá . Muy bien, buena onda, ommm, no calentarum, tratar de estacionar a dos cuadras porque miles de esposas llamaron a sus maridos al mismo tiempo.
Luego de 13 años de haber escrito sobre este tema me doy cuenta de que quienes seguimos en el tercer mundo la evolución nos ha pasado por el costado. El único carrito que conseguí vuelve a ser el mismo de siempre, lo reconocí por la rueda delantera derecha trancada. Nadie se tomó el trabajo de arreglarlo pero él me esperó estoicamente todo este tiempo, y al verme entrar desde lejos me hizo una guiñada esquivando a otro cliente. Salí
raudamente a buscar mayonesa pero el muy arisco se encaprichó con el colorido y la variedad de frutas. Luchamos unos instantes hasta que logré imponer mi voluntad, si bien se resistió como potro criollo en las domas del Prado.
Del pedido original compré a buen ritmo lo poco que tenía en memoria e iba a intentar rajarme en diez minutitos. Olvidé decir que estar mucho rato en el Súper también se me convirtió en un fastidio mayúsculo. Y deseo expresar mi profunda admiración por aquellos que para comprar dos kilos de tomates aprietan uno por uno o golpean veinte melones hasta obtener el elegido, mansamente y sin urgencia o interés de regresar al hogar.
Llegué a Fiambres. Como de costumbre al querer sacar número me tocaba el
800 e iban por el 4, por eso siempre trato de llevar los productos envasados aunque no sean tan frescos. Sólo quedaba en stock un paquete de medio kilo de mortadela que si me la llevaba para copetín, la única forma de sacarle toda esa grasa sería llamando a Mister Músculo. . Me tocó el 802. Cada cliente haciéndose un surtido de lo más variado de fiambres y quesos, como si tuvieran la premonición de ese meteorólogo televisivo que aparece con pingüinos de peluche informando la inminente llegada de un Tsunami.
Para mi el tiempo transcurría a 16 revoluciones por minuto y ante la pregunta "¿qué más?" de la vendedora todos recordaban otra cosa para pedir, nadie se privaba de usar y abusar de su derecho con tranquilidad y paciencia. “Que revienten los que vienen atrás” es sin duda lo que sienten.
De a ratos yo dejaba viajar mi mente hacia ese balance diario que hacemos de la vida después de cierta edad, pensando en amigos de la escuela, del liceo, amigos de hoy, los conflictos de algún hijo, los problemas económicos cada vez más difíciles de solucionar, etc. Por las dudas, cada rato regresaba al mundo real creyendo que había pasado mucho tiempo, cuando en realidad habían atendido tan sólo a una o dos personas y la multitud de fiambreadictos seguía creciendo, así que me puse a ensayar mentalmente el pedido para evitar la futura presión popular. Hasta que le tocó el turno a un hombre distinto, de aspecto foráneo. No quiero extenderme pero no tengo otra opción que explicar lo siguiente: Siempre decimos que somos un país gris donde la gente en general prefiere pasar desapercibida en actitudes, en vestimenta,
evitar la farándula o aparecer en sociales de frívolas revistas. Pues este hombre se notaba por el acento que era centro o norteamericano, y por ende que poco le importaba el "qué dirán" ajeno. A viva voz y con un tono de silbato agudo muy próximo al La menor se puso a interrogar a la funcionaria sobre el grado de cremosidad de un queso Alpa respecto a otro de Claldy. Ahí la vergüenza ajena me dio un golpe eléctrico que recorrió todo mi cuerpo durante varios segundos Señalando la vitrina preguntó cuál de esos muzarella se fundían mejor, cuál tenía menos humedad, y si el Colonia de Conaprole era más salado que el Brasetti( juro que no estoy inventando). Al principio la pobre chica se largó a responder con la escasa información que poseía, tampoco percibe tan buen sueldo como para dar asesoramiento profesional. A medida que esa aguda vocecita la paseaba por todo el bolillero, estoy convencido que en cierto momento la chica se quedó sin repertorio y ya respondía con cualquier argumento. Se notaba que estaba apelando al cromosoma 16, y dentro del mismo al gran Gen Payador, ese que tantas veces hemos sacado a relucir en aquellos exámenes orales del liceo
Pero lo más curioso de este extranjero fue observarlo mientras esperaba le
cortaran 200 gramos de jamón. De pronto en los parlantes comenzó a oírse una melodía instrumental de Los Beatles. Demostrando haber gastado fortunas por años de terapia y que ya todo le importaba un bledo, el tipo se largó a cantarla desafinando con maestría, como si fuera uno de los famosos en la ronda de perdedores de “Cantando por un sueño” Segundo golpe de electricidad por todo mi cuerpo.
Había pasado casi media hora cuando increíblemente apareció mi número en pantalla, derrotado y con la guardia baja por la demora pedí 400gramos de cualquier jamón sin importar la marca y salí despavorido. De pronto recordé el pedido telefónico de Champú, ayudado también por dos cosas:
Desde hacía varias semanas venía rebajando con agua las pocas gotitas que quedaban de Pantén, y además mi señora me había dado su ultimátum por el Johnson & Johnson de los niños que tantas veces me había sacado de apuros. Una promotora de L´oreal me ofreció champú Elvive( seguro que el nombre era por homenaje al Ché Guevara).Lo llevé al toque sin fijarme si era para cabellos grasos, secos, débiles, dañados o teñidos. Igual ninguno me da el mínimo resultado y con todos se me sigue cayendo el pelo a lo bobo. Para finalizar esta tortura pasé por la sección limpieza donde estuve tentado en comprar esa esponja lustrazapatos tan práctica y fácil de aplicar, pero la razón me detuvo en seco. En los últimos 2 años he adquirido decenas de esponjas, ya ni sé cuál sirve y cuál no. Al no poder comprobarlo, no tiro ninguna por las dudas y hasta que encuentro la adecuada tardo veinte minutos por zapato para lograr un poquito de brillo
Por suerte había pasta dental en la punta de una góndola. La última que me quedaba no tenía ya más de dónde exprimirla y la del baño de los niños se secó hace meses pues siempre la aprietan en el medio y a nadie le interesa taparla. Mis hijos mayores, en lugar de colaborar yendo a comprar aunque sea un pomo, prefieren lavarse los dientes robando del mío. Como no acepto hacerle publicidad gratuita a ninguna marca de dentífrico desde esta página, sólo aclaro que agarré la cajita color rojo, esa que da la orden que me cuelgue. Me voy, chau, no aguanto más. Llegando a las cajas comprobé que continúa pasando el tiempo y nada cambió ni va a cambiar más. Intenté mandarme de garrón por la caja rápida, la cual sigue siendo la más lenta de todas, cada cuatro clientes la cajera se equivoca cinco veces y siempre está esperando a la esquiva supervisora con su tarjeta mágica para enmendar esos errores infantiles De un vistazo dos señoras paradas detrás se tomaron el trabajo de contar a toda velocidad los artículos en mi carro para denunciarme y quitarme como rival. La única caja con poca gente era la que le daba prioridad a la futura mamá, donde una chica en minifalda con colágeno en los labios, de aproximadas medidas 110- 60-90 y escote más que pronunciado ostentaba toda la pinta de cargar con un embarazo de máximo dos horas.
Antes de pagar volví a comprar una afeitadora para esconderla en mi mesita de luz. Las que dejo a la vista me las desafilan las féminas del hogar (esposa, hija, y hasta sospecho de la empleada)
Ya estaba más contento y billetera en mano sacando la última lata de arvejas, cuando me comí nuevamente el grito de “Precio”, así que a esperar con resignación al cadete llegando en cámara lenta. Llevó la lata… trajo el precio.. pagué, tiré a la basura esos cupones de sorteos de computadoras o viajes a Brasil porque llenarlos con mi dirección , cédula y teléfono es una tortura china.
Cargué las bolsas en la valija del auto y dejé el rebelde carro a un costado. A pesar del conflicto me sentí bastante satisfecho por su servicio, y ambos quedamos melancólicos por la separación mirándonos fijo durante algunos instantes. Pero así es la vida, cada uno debe seguir su camino, y mientras me alejaba mi última frase en silencio fue:
_ No te preocupes rengo, la semana próxima vengo a buscarte.
martes, 23 de octubre de 2007
EL PLANETARIO
Desde que empecé a escribir he tratado de no incluir ninguna palabrota, y tampoco ninguna de las tantas anécdotas escatológicas que me han sucedido a través del tiempo. Pero como hace mucho no hago terapia, porque en realidad nada importante me sucede, no tengo más remedio que dedicar unas líneas a ésta anécdota de hace tantos años. Quiero que sepan una vez más que los hechos fueron así, no quité ni agregué nada.
A pedido de muchos de ustedes voy a tratar de ser lo más escueto posible porque sabemos que no queda nadie en el planeta Tierra dispuesto a leer un correo que mida más de 20 líneas. Quien se aburra por la mitad, como siempre apretar el Delete y seguir con sus tareas habituales.
El Planetario
El año 1964, Escuela 189 de Punta Gorda, yo cursaba cuarto año.
Paseo programado al Planetario del Zoológico Municipal. Antes de subir al ómnibus, maestra informa a viva voz y en forma lenta que el paseo comienza y termina en la escuela. A nadie lo pueden venir a buscar antes, ni nadie se puede bajar antes en ningún lugar.
Llegada, sentarse todos los alumnos. Directora pedir silencio mientras el salón oscurecerse. Lucecitas simulando estrellas llenaban todo el cielo ficticio. Encargado del Planetario se puso a describir nombre de la estrella que representaba cada lucecita, acompañado para ello de una linterna señalizadora. No sé si por nervios o por algo ingerido durante el desayuno, comencé a sentir un movimiento sísmico dentro del estómago. Algo así como un volcán a punto de entrar en erupción, sólo que en dirección contraria. Me resultaba curioso pues yo no solía desayunar mucha cosa, además que casi nada me hacía mal, o por lo menos eso creía hasta ese día. Faltaba aún media hora para finalizar y lejos de poder concentrarme en las palabras del disertante, mi mente se largó a realizar el siguiente complejo cálculo:
Capacidad de aguante a las puntadas que producían el deseo de movilización intestinal, más rechazo a poner la colita en cualquier baño sucio, más la vergüenza que me daba informar a mis maestras que me estaba haciendo caca. A la ecuación debía restarle el tiempo que duraría la oratoria sobre las estrellas, en la cual cada minuto se me estaba transformando en horas.
No era fácil la decisión. No podía levantarme pues las autoridades escolares nos habían amedrentado con sanciones por mal comportamiento. Además yo estaba situado en medio de una larga fila de alumnos, todos apretados y casi sin espacio para caminar. Por otra parte, si hubiese hecho prevalecer mi impulso, de todas maneras no se veía nada y no sabría hacia donde ir. En algún momento sentí aflojarme, pero por suerte logré aguantar. Un accidente allí haría que me recordaran por varios siglos, incluso más que a la Vía Láctea.
Dada mi corta edad y por no haber conversado nunca hasta ese momento con alguna mujer casada, no sabía como serían los dolores de parto. Pero hoy tantos años después, no tengo duda que mis retorcijones cíclicos superaban de a poco a los de cualquier parturienta de quintillizos.
Final de la tortura “estrellística”. Encendido de luces, directora que nos hace subir rápido al ómnibus pues se había hecho tardísimo. Yo pedir para bajar en la esquina de mi casa, pero maestra repetir su frase tan bien estudiada:
_El paseo empieza y termina en la escuela
_ Pero señorita, necesito llegar urgente a casa (nunca entendí la razón por la que nos obligaban a llamar "señorita" a mujeres mayores ya casadas y con varios hijos)
_ El paseo empieza y termina en la escuela
_ Pero...
_ Em-pie-za y ter-mi-na en la es-cue-la, ¿qué parte de la frase no entendiste?
Más que una, tardamos dos vidas en llegar. Como correspondía pasamos a una cuadra de mi casa y estuve tentado en tirarme por la ventana. Aún con el frío invernal, yo sudaba cada vez más mientras me concentraba en el control de esfínteres, tomando especial recaudo de las curvas pronunciadas y las frenadas repentinas del inconsciente chofer.
No sé cómo pero llegué integro a la escuela, y desde la puerta del ómnibus hasta el baño bajé un récord mundial de velocidad para los cien metros en 9,72 segundos, el cual nunca fue homologado por el Comité Olímpico. A pesar de que este edificio era relativamente nuevo, sus arquitectos, o desconocían que se debe colocar inodoros en los baños escolares, o no les había alcanzado el dinero aportado por Primaria. Y al igual que en esos bares atorrantes que siguen pululando en nuestro país, donde hay que ingresar conteniendo la respiración por fragancias nocivas, los baños de nuestra escuela tenían el famoso pozo negro y un par de lozas a sus lados de tamaño igual a los zapatos del Yeti. Reconozcamos que para un varón, orinar allí resulta fácil. Pero hacer caca ya es cuestión de capacidad para mantener el equilibrio, cuadriceps y rodillas trabajados en un gimnasio para lograr reincorporarse, y por supuesto excelente puntería a distancia.
Por desesperación creo que no conseguí cumplir con casi ninguna de estas reglas. Si bien pude bajarme los pantalones a tiempo y ponerme en cuclillas, logrando una satisfacción inminente por la descarga, no había hecho la previsión para la limpieza post- caca. Ni un pequeño papel se veía en el lugar.
Giré mi cabeza en todas las direcciones, al estilo Linda Blair en
“El Exorcista” En ese momento me habría conformado con un cuaderno Tabaré, algún paquete vacío de cigarrillos, un trozo de diario,que sé yo, hasta una simple serpentina. Debí apelar a las hojas mimeografiadas que nos habían repartido en el Planetario, las cuales creo contenían información complementaria a la charla recibida.
Para coronar el mal día debía apurarme porque me esperaba la “bañadera” que nos llevaba a casa a diario. Apurado me levanté los pantalones, notando en el camino que una estela de excrementos casi líquidos había quedado depositada desde la altura del bolsillo hasta casi el talón de mi pierna derecha. Subí al ómnibus y me senté adelante, apretando la pierna contra el asiento. Al instante un ingrato olor profundo invadió todo el ambiente. No había sitio allí adentro donde se pudiera respirar aire puro, y ninguno de los niños se abstuvo de quejarse a todo decibel por el aroma reinante. Yo me uní a la chusma para ver si lograba desviar la acusación hacia otro sector del vehículo, tapando mi nariz con dos dedos igual que el resto. Al llegar a casa, me paré y giré para quedar de frente al resto y de espalda a la puerta. Bajé los escalones yendo marcha atrás, haciendo la gran Michael Jackson con su “caminata lunar” en la canción “Billy Jean”. Ni los otros niños ni el chofer me descubrieron
jamás (eso creo hoy). Entré a casa llorando al grito de “me hice”, y mi madre viendo el desastre me metió vestido a la ducha. Lo peor de todo fue que al otro día hubo un escrito sorpresa sobre lo que se supone debimos haber leído en las hojas mimeografiadas. Me comí flor de cero.
Tan sólo recuerdo que hay en las estrellas una Osa mayor y una Osa menor, además de las tres Marías, y hasta hoy en día sigo buscando dónde y cuando yo podría aplicar estos conocimientos tan valiosos sobre el Cosmos.
Una pregunta final para todas las maestras del país:
Queridas señoritas, cuando ustedes sienten fuertes retorcijones estomacales y se encuentran en el Planetario o en otro paseo escolar, ¿se aguantan hasta llegar a sus hogares, o van a cualquier baño por sucio que se encuentre?
¿No les parece también que a veces hay que ponerse en el lugar del niño y pensar que quizás sí se encuentra en una emergencia y le puede dar vergüenza decirlo? ¿Qué hablan los libros de Psicología, esos que ustedes estudian tanto para recibirse de maestras respecto a este tema?
A pedido de muchos de ustedes voy a tratar de ser lo más escueto posible porque sabemos que no queda nadie en el planeta Tierra dispuesto a leer un correo que mida más de 20 líneas. Quien se aburra por la mitad, como siempre apretar el Delete y seguir con sus tareas habituales.
El Planetario
El año 1964, Escuela 189 de Punta Gorda, yo cursaba cuarto año.
Paseo programado al Planetario del Zoológico Municipal. Antes de subir al ómnibus, maestra informa a viva voz y en forma lenta que el paseo comienza y termina en la escuela. A nadie lo pueden venir a buscar antes, ni nadie se puede bajar antes en ningún lugar.
Llegada, sentarse todos los alumnos. Directora pedir silencio mientras el salón oscurecerse. Lucecitas simulando estrellas llenaban todo el cielo ficticio. Encargado del Planetario se puso a describir nombre de la estrella que representaba cada lucecita, acompañado para ello de una linterna señalizadora. No sé si por nervios o por algo ingerido durante el desayuno, comencé a sentir un movimiento sísmico dentro del estómago. Algo así como un volcán a punto de entrar en erupción, sólo que en dirección contraria. Me resultaba curioso pues yo no solía desayunar mucha cosa, además que casi nada me hacía mal, o por lo menos eso creía hasta ese día. Faltaba aún media hora para finalizar y lejos de poder concentrarme en las palabras del disertante, mi mente se largó a realizar el siguiente complejo cálculo:
Capacidad de aguante a las puntadas que producían el deseo de movilización intestinal, más rechazo a poner la colita en cualquier baño sucio, más la vergüenza que me daba informar a mis maestras que me estaba haciendo caca. A la ecuación debía restarle el tiempo que duraría la oratoria sobre las estrellas, en la cual cada minuto se me estaba transformando en horas.
No era fácil la decisión. No podía levantarme pues las autoridades escolares nos habían amedrentado con sanciones por mal comportamiento. Además yo estaba situado en medio de una larga fila de alumnos, todos apretados y casi sin espacio para caminar. Por otra parte, si hubiese hecho prevalecer mi impulso, de todas maneras no se veía nada y no sabría hacia donde ir. En algún momento sentí aflojarme, pero por suerte logré aguantar. Un accidente allí haría que me recordaran por varios siglos, incluso más que a la Vía Láctea.
Dada mi corta edad y por no haber conversado nunca hasta ese momento con alguna mujer casada, no sabía como serían los dolores de parto. Pero hoy tantos años después, no tengo duda que mis retorcijones cíclicos superaban de a poco a los de cualquier parturienta de quintillizos.
Final de la tortura “estrellística”. Encendido de luces, directora que nos hace subir rápido al ómnibus pues se había hecho tardísimo. Yo pedir para bajar en la esquina de mi casa, pero maestra repetir su frase tan bien estudiada:
_El paseo empieza y termina en la escuela
_ Pero señorita, necesito llegar urgente a casa (nunca entendí la razón por la que nos obligaban a llamar "señorita" a mujeres mayores ya casadas y con varios hijos)
_ El paseo empieza y termina en la escuela
_ Pero...
_ Em-pie-za y ter-mi-na en la es-cue-la, ¿qué parte de la frase no entendiste?
Más que una, tardamos dos vidas en llegar. Como correspondía pasamos a una cuadra de mi casa y estuve tentado en tirarme por la ventana. Aún con el frío invernal, yo sudaba cada vez más mientras me concentraba en el control de esfínteres, tomando especial recaudo de las curvas pronunciadas y las frenadas repentinas del inconsciente chofer.
No sé cómo pero llegué integro a la escuela, y desde la puerta del ómnibus hasta el baño bajé un récord mundial de velocidad para los cien metros en 9,72 segundos, el cual nunca fue homologado por el Comité Olímpico. A pesar de que este edificio era relativamente nuevo, sus arquitectos, o desconocían que se debe colocar inodoros en los baños escolares, o no les había alcanzado el dinero aportado por Primaria. Y al igual que en esos bares atorrantes que siguen pululando en nuestro país, donde hay que ingresar conteniendo la respiración por fragancias nocivas, los baños de nuestra escuela tenían el famoso pozo negro y un par de lozas a sus lados de tamaño igual a los zapatos del Yeti. Reconozcamos que para un varón, orinar allí resulta fácil. Pero hacer caca ya es cuestión de capacidad para mantener el equilibrio, cuadriceps y rodillas trabajados en un gimnasio para lograr reincorporarse, y por supuesto excelente puntería a distancia.
Por desesperación creo que no conseguí cumplir con casi ninguna de estas reglas. Si bien pude bajarme los pantalones a tiempo y ponerme en cuclillas, logrando una satisfacción inminente por la descarga, no había hecho la previsión para la limpieza post- caca. Ni un pequeño papel se veía en el lugar.
Giré mi cabeza en todas las direcciones, al estilo Linda Blair en
“El Exorcista” En ese momento me habría conformado con un cuaderno Tabaré, algún paquete vacío de cigarrillos, un trozo de diario,que sé yo, hasta una simple serpentina. Debí apelar a las hojas mimeografiadas que nos habían repartido en el Planetario, las cuales creo contenían información complementaria a la charla recibida.
Para coronar el mal día debía apurarme porque me esperaba la “bañadera” que nos llevaba a casa a diario. Apurado me levanté los pantalones, notando en el camino que una estela de excrementos casi líquidos había quedado depositada desde la altura del bolsillo hasta casi el talón de mi pierna derecha. Subí al ómnibus y me senté adelante, apretando la pierna contra el asiento. Al instante un ingrato olor profundo invadió todo el ambiente. No había sitio allí adentro donde se pudiera respirar aire puro, y ninguno de los niños se abstuvo de quejarse a todo decibel por el aroma reinante. Yo me uní a la chusma para ver si lograba desviar la acusación hacia otro sector del vehículo, tapando mi nariz con dos dedos igual que el resto. Al llegar a casa, me paré y giré para quedar de frente al resto y de espalda a la puerta. Bajé los escalones yendo marcha atrás, haciendo la gran Michael Jackson con su “caminata lunar” en la canción “Billy Jean”. Ni los otros niños ni el chofer me descubrieron
jamás (eso creo hoy). Entré a casa llorando al grito de “me hice”, y mi madre viendo el desastre me metió vestido a la ducha. Lo peor de todo fue que al otro día hubo un escrito sorpresa sobre lo que se supone debimos haber leído en las hojas mimeografiadas. Me comí flor de cero.
Tan sólo recuerdo que hay en las estrellas una Osa mayor y una Osa menor, además de las tres Marías, y hasta hoy en día sigo buscando dónde y cuando yo podría aplicar estos conocimientos tan valiosos sobre el Cosmos.
Una pregunta final para todas las maestras del país:
Queridas señoritas, cuando ustedes sienten fuertes retorcijones estomacales y se encuentran en el Planetario o en otro paseo escolar, ¿se aguantan hasta llegar a sus hogares, o van a cualquier baño por sucio que se encuentre?
¿No les parece también que a veces hay que ponerse en el lugar del niño y pensar que quizás sí se encuentra en una emergencia y le puede dar vergüenza decirlo? ¿Qué hablan los libros de Psicología, esos que ustedes estudian tanto para recibirse de maestras respecto a este tema?
domingo, 19 de agosto de 2007
Noche de la Nostalgia
Noche de la nostalgia
Lamento atentar contra mis principios al enviar demasiados mails seguidos, porque aquello que es exagerado satura rápidamente. Pero dada la fecha tan trascendente que se acerca para muchos, quiero que sepan les deseo a todos se diviertan al máximo el próximo 24 de agosto. Con ese mensaje y sin pretender ser un bajoneiro, debo informar públicamente que "La noche de la nostalgia" me tiene repodrido.
No se trata de boicotear, fue una gran idea en su momento y también disfruté de muchas fiestas a través de los años. Pero ya no aguanto más. Aquellos que me respondan contrariando este pensamiento, les comunico que respeto profundamente vuestras ideas, pero no pierdan tiempo en enviarme argumentos de cualquier especie, porque nada me va a hacer cambiar.
Un pequeño repaso de hechos que contribuyeron a este grado de saturación:
1) Me pudrió por completo que al llegar agosto todas las radios pasan oldies las veinticuatro horas, día tras día.
2) Se va acercando la fecha y de a poco me voy poniendo histérico durante la semana previa para ver si coordino con amigos que aún mantienen la tradición contra viento y marea.
3) Transcurren los días y se van agotando las entradas en todos lados. Una vez, por no haber comprado anticipadas para los sitios clásicos, terminé en el Centro de Remeros de Manga, donde los enganchados del Club del Clan marcaron el punto fuerte de la noche. Incluso vino a cantar Johny Tedesco, y hasta hoy me arrepiento por no haberlo encarado para dilucidar si los buzos se los tejían la madre o las admiradoras.
4) Arrancar a la una de la mañana. No sé ustedes, pero en mi caso aunque duerma una siestita de dos horas, a esa altura no tengo fuerzas ni para tararear La Bamba. No olvidemos que en casa hay hijos pequeños que sin importar a la hora que se hayan acostado, igual se levantan siete media, especialmente en domingos y feriados. En época escolar, durante la semana no hay forma de despertarlos y debo vestirlos mientras siguen dormidos.
5) De acuerdo, entre varios amigos ya me convencieron para salir. Mientras trato de conducir con cuidado, cientos de parientes de Gustavo Trelles que me pasan a doscientos por hora haciendo slalom en la rambla, como si estuvieran perdiéndose la final de “Bailando por un sueño”. 6) Llegar y estacionar a mil cuadras. Hacer cola gigante para entrar. Si llueve, a mojarse se ha dicho, porque con tanta gente bailando ¿dónde te vas a meter el paraguas? Y si dejás el saco en ropería, por más número que te hayan dado, las posibilidades de recuperarlo son muy remotas
7) Detesto que vaya donde vaya estén esperándome esos físico culturistas de cabello casi rapado, con micrófono portátil al estilo SWAT, camiseta tres talles más chica con la palabra SECURITY en el pecho para destacar los voluptuosos bíceps. Con el fin de justificar su trabajo buscan cualquier excusa y así poder sacar a alguien del culo pa´ fuera. Aunque no estés borracho, si por error pechás a uno de ellos te conviene más agarrarte a vos mismo de la solapa y tirarte por la ventana.
8) Cuando en la radio te prometieron "canilla libre" de algo, quedate tranquilo que al llegar sos boleta. Hay gente que no se mueve de la barra hasta desquitar tres veces el valor de la entrada. Si la canilla libre es de whisky, mejor llevate una petaca escondida, porque en lugar de Etiqueta Roja ocho años te van a servir "ANCAP dos semanas", y siempre bien rebajadito con agua. Ni que hablar que te meten en el vaso una piedrita de hielo igual en tamaño al iceberg que hundió el Titanic.
Luego de esa desmedida libación de espirituosos néctares, van apareciendo de a poco la horda de mamertos que buscan cualquier excusa para agarrarse a piñas con quien sea, y terminan tirados en el jardín de una casa lindera donde depositan a plazo fijo un surtidito de vómitos de indescifrables contenidos.
9) Como dato positivo rescato que es la única noche del año donde las personas de todas las edades se divierten, en especial los plus treinta, sin recibir la típica mirada inquisidora de los pendex como diciendo:
_¿Qué hacés acá abuelito?¿ a esta hora no deberías estar con el pijama puesto y entre las sábanas?
10) Hay algunos salones donde ponen dos pistas de baile. En una pasan música rápida y divertida, mientras en la otra sólo temas lentos. En esta última me produce vergüenza ajena ver parejas con pinta de estar casados hace muchos años, bailando apretados y chuponeando como si hubieran recibido cierta premonición Divina de que el universo finaliza al otro día.
11) No soporto ni un instante más en mi vida tener que cantar YMCA de Village People, en especial cuando llega el estribillo y bajan la música para que la gente pueda gritar UAI- EM- CI- EI, al tiempo que mueven los brazos para representar cada letra.
Lo mismo para todas las canciones de Saturday Night Fever, las que tenían un poder oculto e hipnotizante de hacerme imitar a Travolta cuando iba señalando con el índice a cualquiera en la pista de baile. De pronto yo salía del trance, notando que las personas que había señalado estaban mirándome en una mezcla entre ¿de dónde me conocés? y ¿quién será este alienado? ¡SOCORRO!
12) Por favor basta con Los Náufargos, Los Gatos, Los Iracundos o Donald con su "sucundún" y chequendengue". Por lo visto en las últimas ediciones, la cosa tiende a eternizarse con su hija, y ya imagino dentro de 50 años la publicidad de alguna fiesta de la nostalgia anunciando que vendrán los bisnietos a cantar “Las olas y el viento”. Que alguien le explique a Estela Raval antes de cruzar el charco que aquellos miles de adeptos en su época, casi todos andan hoy con bastones. Y aprovecho felicitarla por su privilegiada voz, pero también a informarle que ha sido explotada toda su vida por el coro que integran el marido y esos “Cinco ( fiolos) Latinos” que a veces ayudan con algún A-A-A-A o E-E-E-E de fondo para justificar el sueldo, pero no cantan un carajo. Tampoco me fumo más a esa multitud de grupos argentinos que supieron marcarnos a fuego en el "Sótano Beat" durante los setenta, pero hoy la mayoría de sus integrantes ya llevan muchas visitas al urólogo por control de próstata, y varios se han convertido en los mejores clientes de Johnson &Johnson. Un recado para Violeta Rivas: A pesar de los años seguís estando hermosa, pero ¡que suerte que esta noche no voy a verte!! . Esto me recuerda a la próxima vez que se aparezca a cantar Chico Novarro me gustaría hacerle la prueba del Carbono 14, y le pediría también me ayudara a sacar una duda que arrastro desde 1965:
¿Cómo se le ocurrió que al camaleón lo pudiera perseguir un grillo y para evadirlo se pondría amarillo? Si el camaleón es mucho más grande, y además dentro de su dieta, el grillo es uno de los platos preferidos
Para los que son un poco más jóvenes, recomiendo aprenderse la letra de las canciones de César Banana Pueyrredón, en especial con su tema principal, porque tras la palabra inicial del cantante, todos repetimos lo único que sabemos: Co-no-cién-do-te., y nadie tiene idea como seguirla.
13) Debo pedir un favor especial: Cuando ustedes estén bailando este 24 de agosto, si en un momento se oye "Hotel California" de Eagles y ven a alguien moviendo ambas manos en el aire como haciendo el punteo de guitarra, por favor péguenle un cachetazo de mi parte. Prometo que los voy a buscar a la Comisaría de madrugada y hasta pago la multa que sea.
14) Dejo como postre este mensaje a los Disjokeys, quienes desde hace un tiempo se hacen llamar DIYEIS. Todos ustedes me han superado y son una de las principales razones por las que me pudrí de la noche de la nostalgia, y en general de disfrutar de la música en lugares públicos. Cada vez que estuve en un acontecimiento bailable y le solicité respetuosamente a uno de estos elementos si pudiera pasar determinado tema, siempre logré fracasar con total éxito. Con los auriculares puestos movían afirmativamente su cabeza sin hablar, como mostrando sobrada capacidad para hacer dos actividades al mismo tiempo, aunque nunca me dieron la mínima pelota. Algunos, en un ataque de misericordia me decían que lo harían en pocos minutos, y yo ingenuamente esperando toda la noche que él, esa especie de superhombre de Nietzche se dignara a recordarme Pero no olvidemos que ellos de verdad creen que manejar los discos de pasta, o ahora los Cds y las luces es una actividad casi más importante que manipular material genético.
Por increíble que parezca, hace algún tiempo festejé mi cumpleaños donde yo mismo contraté un DIYEY quien se presentó como eximio profesional de la música. Para no estresarme, le entregué diez días antes una lista de melodías que me hubiesen gustado oír en la fiesta. Digo hubiesen porque no sólo no trajo la mayoría de los temas, (ni se tomó el trabajo de buscarlos) sino que además en un momento, al verse abrumado por mis reclamos en mitad de la reunión, el tipo se descontroló a los gritos y estuvimos a punto de irnos a las manos. Ahí descubrí que lo de eximio venía referido a que en el caso de su familia, el ciclo evolutivo de Darwin se había salteado algunas etapas. No pude detectar si fue por parte de padre o de madre.
El final resultó como el de los Orozco….bochornoso.
Lamento atentar contra mis principios al enviar demasiados mails seguidos, porque aquello que es exagerado satura rápidamente. Pero dada la fecha tan trascendente que se acerca para muchos, quiero que sepan les deseo a todos se diviertan al máximo el próximo 24 de agosto. Con ese mensaje y sin pretender ser un bajoneiro, debo informar públicamente que "La noche de la nostalgia" me tiene repodrido.
No se trata de boicotear, fue una gran idea en su momento y también disfruté de muchas fiestas a través de los años. Pero ya no aguanto más. Aquellos que me respondan contrariando este pensamiento, les comunico que respeto profundamente vuestras ideas, pero no pierdan tiempo en enviarme argumentos de cualquier especie, porque nada me va a hacer cambiar.
Un pequeño repaso de hechos que contribuyeron a este grado de saturación:
1) Me pudrió por completo que al llegar agosto todas las radios pasan oldies las veinticuatro horas, día tras día.
2) Se va acercando la fecha y de a poco me voy poniendo histérico durante la semana previa para ver si coordino con amigos que aún mantienen la tradición contra viento y marea.
3) Transcurren los días y se van agotando las entradas en todos lados. Una vez, por no haber comprado anticipadas para los sitios clásicos, terminé en el Centro de Remeros de Manga, donde los enganchados del Club del Clan marcaron el punto fuerte de la noche. Incluso vino a cantar Johny Tedesco, y hasta hoy me arrepiento por no haberlo encarado para dilucidar si los buzos se los tejían la madre o las admiradoras.
4) Arrancar a la una de la mañana. No sé ustedes, pero en mi caso aunque duerma una siestita de dos horas, a esa altura no tengo fuerzas ni para tararear La Bamba. No olvidemos que en casa hay hijos pequeños que sin importar a la hora que se hayan acostado, igual se levantan siete media, especialmente en domingos y feriados. En época escolar, durante la semana no hay forma de despertarlos y debo vestirlos mientras siguen dormidos.
5) De acuerdo, entre varios amigos ya me convencieron para salir. Mientras trato de conducir con cuidado, cientos de parientes de Gustavo Trelles que me pasan a doscientos por hora haciendo slalom en la rambla, como si estuvieran perdiéndose la final de “Bailando por un sueño”. 6) Llegar y estacionar a mil cuadras. Hacer cola gigante para entrar. Si llueve, a mojarse se ha dicho, porque con tanta gente bailando ¿dónde te vas a meter el paraguas? Y si dejás el saco en ropería, por más número que te hayan dado, las posibilidades de recuperarlo son muy remotas
7) Detesto que vaya donde vaya estén esperándome esos físico culturistas de cabello casi rapado, con micrófono portátil al estilo SWAT, camiseta tres talles más chica con la palabra SECURITY en el pecho para destacar los voluptuosos bíceps. Con el fin de justificar su trabajo buscan cualquier excusa y así poder sacar a alguien del culo pa´ fuera. Aunque no estés borracho, si por error pechás a uno de ellos te conviene más agarrarte a vos mismo de la solapa y tirarte por la ventana.
8) Cuando en la radio te prometieron "canilla libre" de algo, quedate tranquilo que al llegar sos boleta. Hay gente que no se mueve de la barra hasta desquitar tres veces el valor de la entrada. Si la canilla libre es de whisky, mejor llevate una petaca escondida, porque en lugar de Etiqueta Roja ocho años te van a servir "ANCAP dos semanas", y siempre bien rebajadito con agua. Ni que hablar que te meten en el vaso una piedrita de hielo igual en tamaño al iceberg que hundió el Titanic.
Luego de esa desmedida libación de espirituosos néctares, van apareciendo de a poco la horda de mamertos que buscan cualquier excusa para agarrarse a piñas con quien sea, y terminan tirados en el jardín de una casa lindera donde depositan a plazo fijo un surtidito de vómitos de indescifrables contenidos.
9) Como dato positivo rescato que es la única noche del año donde las personas de todas las edades se divierten, en especial los plus treinta, sin recibir la típica mirada inquisidora de los pendex como diciendo:
_¿Qué hacés acá abuelito?¿ a esta hora no deberías estar con el pijama puesto y entre las sábanas?
10) Hay algunos salones donde ponen dos pistas de baile. En una pasan música rápida y divertida, mientras en la otra sólo temas lentos. En esta última me produce vergüenza ajena ver parejas con pinta de estar casados hace muchos años, bailando apretados y chuponeando como si hubieran recibido cierta premonición Divina de que el universo finaliza al otro día.
11) No soporto ni un instante más en mi vida tener que cantar YMCA de Village People, en especial cuando llega el estribillo y bajan la música para que la gente pueda gritar UAI- EM- CI- EI, al tiempo que mueven los brazos para representar cada letra.
Lo mismo para todas las canciones de Saturday Night Fever, las que tenían un poder oculto e hipnotizante de hacerme imitar a Travolta cuando iba señalando con el índice a cualquiera en la pista de baile. De pronto yo salía del trance, notando que las personas que había señalado estaban mirándome en una mezcla entre ¿de dónde me conocés? y ¿quién será este alienado? ¡SOCORRO!
12) Por favor basta con Los Náufargos, Los Gatos, Los Iracundos o Donald con su "sucundún" y chequendengue". Por lo visto en las últimas ediciones, la cosa tiende a eternizarse con su hija, y ya imagino dentro de 50 años la publicidad de alguna fiesta de la nostalgia anunciando que vendrán los bisnietos a cantar “Las olas y el viento”. Que alguien le explique a Estela Raval antes de cruzar el charco que aquellos miles de adeptos en su época, casi todos andan hoy con bastones. Y aprovecho felicitarla por su privilegiada voz, pero también a informarle que ha sido explotada toda su vida por el coro que integran el marido y esos “Cinco ( fiolos) Latinos” que a veces ayudan con algún A-A-A-A o E-E-E-E de fondo para justificar el sueldo, pero no cantan un carajo. Tampoco me fumo más a esa multitud de grupos argentinos que supieron marcarnos a fuego en el "Sótano Beat" durante los setenta, pero hoy la mayoría de sus integrantes ya llevan muchas visitas al urólogo por control de próstata, y varios se han convertido en los mejores clientes de Johnson &Johnson. Un recado para Violeta Rivas: A pesar de los años seguís estando hermosa, pero ¡que suerte que esta noche no voy a verte!! . Esto me recuerda a la próxima vez que se aparezca a cantar Chico Novarro me gustaría hacerle la prueba del Carbono 14, y le pediría también me ayudara a sacar una duda que arrastro desde 1965:
¿Cómo se le ocurrió que al camaleón lo pudiera perseguir un grillo y para evadirlo se pondría amarillo? Si el camaleón es mucho más grande, y además dentro de su dieta, el grillo es uno de los platos preferidos
Para los que son un poco más jóvenes, recomiendo aprenderse la letra de las canciones de César Banana Pueyrredón, en especial con su tema principal, porque tras la palabra inicial del cantante, todos repetimos lo único que sabemos: Co-no-cién-do-te., y nadie tiene idea como seguirla.
13) Debo pedir un favor especial: Cuando ustedes estén bailando este 24 de agosto, si en un momento se oye "Hotel California" de Eagles y ven a alguien moviendo ambas manos en el aire como haciendo el punteo de guitarra, por favor péguenle un cachetazo de mi parte. Prometo que los voy a buscar a la Comisaría de madrugada y hasta pago la multa que sea.
14) Dejo como postre este mensaje a los Disjokeys, quienes desde hace un tiempo se hacen llamar DIYEIS. Todos ustedes me han superado y son una de las principales razones por las que me pudrí de la noche de la nostalgia, y en general de disfrutar de la música en lugares públicos. Cada vez que estuve en un acontecimiento bailable y le solicité respetuosamente a uno de estos elementos si pudiera pasar determinado tema, siempre logré fracasar con total éxito. Con los auriculares puestos movían afirmativamente su cabeza sin hablar, como mostrando sobrada capacidad para hacer dos actividades al mismo tiempo, aunque nunca me dieron la mínima pelota. Algunos, en un ataque de misericordia me decían que lo harían en pocos minutos, y yo ingenuamente esperando toda la noche que él, esa especie de superhombre de Nietzche se dignara a recordarme Pero no olvidemos que ellos de verdad creen que manejar los discos de pasta, o ahora los Cds y las luces es una actividad casi más importante que manipular material genético.
Por increíble que parezca, hace algún tiempo festejé mi cumpleaños donde yo mismo contraté un DIYEY quien se presentó como eximio profesional de la música. Para no estresarme, le entregué diez días antes una lista de melodías que me hubiesen gustado oír en la fiesta. Digo hubiesen porque no sólo no trajo la mayoría de los temas, (ni se tomó el trabajo de buscarlos) sino que además en un momento, al verse abrumado por mis reclamos en mitad de la reunión, el tipo se descontroló a los gritos y estuvimos a punto de irnos a las manos. Ahí descubrí que lo de eximio venía referido a que en el caso de su familia, el ciclo evolutivo de Darwin se había salteado algunas etapas. No pude detectar si fue por parte de padre o de madre.
El final resultó como el de los Orozco….bochornoso.
lunes, 13 de agosto de 2007
VERDADEROS TRUCHOS
¿Verdaderos truchos o truchos verdaderos?
Este informe lo haré en varias etapas ya que me piden escriba menos párrafos. También vendría muy bien que alguno de ustedes contribuya con experiencias propias para incluir en el futuro.
Hace tiempo publiqué una serie de hechos y actitudes humanas que además de insoportables me causaban rechazo mayúsculo. Con el pasar de los años esa lista lejos de disminuir se fue acrecentando en forma exponencial. No puedo describir con palabras el motivo de mi sentimiento, pero es tan real y poderoso como carente de fundamento científico. ¿Podemos explicar racionalmente cuando algo o alguien nos causa esa repulsión? ¿Qué procesos químicos se originan en el cerebro cuando nos enfrentamos a estos acontecimientos? Bueno, tampoco es para tomarlo tan a la tremenda ni darle mucha importancia. Favor no piensen que soy alguien que anda todo el santo día buscando cosas que le den bronca, pues eso me convertiría en el típico sujeto del que hay que huir apenas lo ven en la calle. En realidad, después de este mail voy a entender perfectamente si ustedes cruzan la vereda al verme o pasan años sin llamarme ni para desear felices fiestas.
Algunos elementos y personas dentro de la lista que han quedado dando vueltas en mi cabeza son:
1) Emigrantes olvidadizos del idioma.
Gran cantidad de inmigrantes arribaron desde tierras lejanas donde no se hablaba español, y a pesar que aprendieron nuestro idioma, a través de los años mantuvieron su acento extranjero. Generalmente obedece a que llegaron ya mayores, luego de haber finalizado la escuela y a veces el liceo en su idioma natal. Por ello les resulta difícil adquirir el cántico y tonito nuestro, y aún lográndolo es notoria la diferencia con los nativos uruguayos. Pero mi motivo principal es observar a muchos que a los pocos años de haber emigrado, regresan trayendo fuerte entonación extranjera con clara intención de llamar la atención y que nadie se olvide de ello. Incluso te meten algunas palabras complicadas en otro idioma preguntándote cómo se decían en español.
_ Estuve en el exterior viviendo en tal lado ¿you know?
Pero para no desviarnos, en mi lista ubico en primer lugar y lejos del resto, a nuestro conocido director técnico de fútbol Nelson Acosta. No sé exactamente cuantos años hace que emigró a Chile, pero no deben ser más de quince. Además se fue siendo ya un hombre de edad, con el castellano de barrio oriental bien arraigado. No conozco a nadie que haya olvidado tantas expresiones y acento nuestro como este hombre. Lo escucho hablar, y toda vez que mete el "huevón" o el "cachai" cada tres palabras me corre un escalofrío por la espina dorsal.
Otra que me ha provocado igual sentimiento a pesar de provenir del otro lado de la orilla, es Patricia de la Sampabola quien era notera de TV hace algunos veranos en Punta del Este. La chica(a esa altura ya no era tan chica) vivía en Buenos Aires desde hacía años, pero una voz interior la obligaba a refregarle al televidente a cada minuto que ella nació en Italia, amaba Italia, y hablaría con el tono italiano hasta la muerte. (Vanidad de vanidades…)
Como dije antes, no sólo personas me producen rechazo, en la lista incluyo varias cosas:
2)Champúes: Confieso que jamás entendí mucho del tema. La publicidad nos menciona la caspa, cabellos grasos, secos, teñidos etc. A pesar del asesoramiento de tantos estilistas (a quienes conocí en épocas pasadas como peluqueros), ya probé casi todos y sigo sin saber en qué categoría me encuentro. Los laboratorios fabricantes, lejos de aclarar el verdadero resultado de sus productos, han bombardeado la prensa en general con nombres confusos y rimbombantes que no se pueden chequear en ningún lado.
Por ejemplo recuerdo un aviso del champú "Glemo". En el mismo se jactaban que Glemo era el único con Oktopiróx. Cuando escuché esa palabra tan rara y viendo el origen alemán del mismo, literalmente me tiré de cabeza al agua creyendo que seguro los germanos habrían hecho un serio estudio capilar. Nunca pude descubrir qué es Oktopiróx ni para que sirve, si es que sirve para algo. Otra vez más como un zapallo me había dejado arrastrar por publicidades fascinantes. Al usarlo diariamente, en poco tiempo ya había perdido casi la mitad del cabello, así por lógica llegué a la conclusión que Okto debe ser ocho, y piróx = cantidad de pelos que se caen por lavado.
Luego, casi desahuciado busqué la opinión de dos dermatólogos supuestamente grado cinco. Si bien reconozco pude ver los diplomas de postgrado colgados en sus consultorios, no tengo dudas que en el examen final ambos se rifaron la bolilla "Calvicie, caída de cabello, y como rescatar aunque sea algunos pocos folículos dentro de un germinador"
Por seguir su consejo me dejé arrastrar hacia Pantén, además había oído la propaganda repitiendo que su fórmula incluía "Pantyl".
Varios pensamientos cruzaron mi cabeza como meteoritos surcando el firmamento:
Primer mundo, competencia contra cantidad de laboratorios europeos. Estos deben ser mucho más serios que los alemanes. Todo se hace con precisión, buenos materiales, y las cosas duran de verdad. Tienen miedo a las demandas aún por cualquier pavada. Es muy rico el chocolate que hacen. Los pocos suizos que conocí me parecieron que eran peludos, ¡¡y encima el champú trae Pantyl!! . Esto es garantido, no hay posibilidad de fracaso.
Hasta hoy cada semana sigo buscando el significado y utilidad de Panty en Google, en el Vademécum, en La Enciclopedia Británica y hasta en las páginas amarillas.
Un amigo me tiene prácticamente convencido de hacerme el injerto capilar en Buenos Aires por costar más barato.
3)Píldoras para adelgazar No soporto más a Jorge Hané y sus pastillas milagrosas. Sólo de verlo ya me da náuseas. No son celos contra un empresario meritorio y millonario. Hay que saber reconocer la capacidad de aquellos que logran el éxito, más en nuestro país donde esta prohibido triunfar, porque la envidia es algo que ataca de a poco y se propaga más rápido que la gripe aviar.
Este veterano que la va de pendex, se viste a lo pendex, hasta se peina a lo pendex con horribles rulos para tapar las entradas, tan solo verlo ya me cae pesado y dando sensación de currero. Aparece en el cable mostrando gente supuestamente famosísima, con los cuerpos perfectos ni que hablar gracias a él. Una de sus clientas, (en realidad creo que le pagan por aparecer) es Ethel Rojo, quien fuera vedette y actriz de hermosa figura en otra época. Hoy está por los setenta y su belleza, por decirlo en forma diplomática, se ha aferrado al pasado. Convengamos que se mantiene bien, pero no fue por las píldoras sino por la cantidad de cirugías (y hasta por ahí no más).
Ella alegremente dice en cámara que gracias al gurú Jorge Hané mantiene así su figura. No sé si le deforma el espejo del baño o las pastillas traen algún hongo alucinógeno que produce visiones falsas. Además me pregunto: Si este Hané es un gurú por hacer adelgazar, ¿qué título deberíamos darle a los médicos de cualquier CTI por salvar vidas a diario? Lo cierto es que el hombre sigue y sigue a través del tiempo, enchufándole a los incrédulos el Reduce Fat Fast, que además viene con su manual Pilates( debe servir para que la boca te ates).
Cremas antiarrugas
Nunca entendí la razón sus precios tan elevados. Recuerdo haber visto pequeños potes por U$60 que alcanzan para tres pasadas por la cara o dos por los glúteos y a comprar de nuevo (dependiendo el tamaño del glúteo). Según el manual, se empieza a obtener resultados recién luego de veinte días de frotarlas en círculos por las zonas que se desean rejuvenecer. A varias mujeres conocidas las he visto seguir las instrucciones al pie de la letra, y sólo noté que tanto la cara como las nalgas les habían quedado fofitamente blancas, por más que las cremas traigan Aloe, esperma de ballena, mermelada de jojoba o moco de abuelo engripado.
Aunque quieran justificar esos valores argumentando que los costos de producción resultan elevados, creo que son patrañas y la fabricación en serie es mucho más rudimentaria de lo que pensamos.
Se me podrá acusar de fantasioso, pero así imagino como manufacturan estos cosméticos los laboratorios franceses:
Galpón grande con decenas de barriles de 50 litros, varios con leche en polvo, otros con talco industrial, uno de Maizena y dos o tres con yogurt natural. Una olla gigante humeando con brebaje indefinido, calentándose con fuego a leña. De una SPIKA colgada a la pared, se oye en el programa " Ici está su discó", dirigido por el conocido Monsieur Belló , una voz anónima pidiendo cualquier tema de Edith Piaf, si es posible en el horario de la mañana.
Un gordo grandote con pantalones remangados tipo pescadores, chancletas Sorpasso que alguna vez fueron bordeaux pero el tiempo las tornó rosadas. Uñas del pie limadas y lavadas por última vez hace seis meses, barba de dos días oscureciéndole la cara y bien grasiento al mejor estilo francés. Camiseta sin mangas con agujeros por doquier, cuyo largo deja al descubierto un maxi rollo y el ombligo peludo ¿Lo ven? ¿Pueden perder unos segundos para imaginarlo?
Pucho en la boca, transpirando fiero por el calor reinante, mientras va revolviendo despacio la olla con un cucharón de madera.
Desde lejos se oye un vozarrón (en francés) :
_ Creme antiarrugás paga piel seca. Sacamé tres:
_ Salé, grita el gordo. Así, al estilo planchero de La Pasiva
Media hora más tarde:
_ Sacamé creme para celulitas, y no olvides de agregar la etiquetá "también pour estrías".
_ Salé avec fritás.
No importa que le pidan crema para manos, para estiramiento de muslos, de ojos, de cara o de papada. ¡LA CREMA ES SIEMPRE LA MISMA! Va llenando potes con el cucharón y eligiendo etiquetas según el tratamiento específico. Al tener las etiquetas un pegamento por detrás, para humedecerlas el gordo grasún les mete un lengüetazo o se las pasa por las axilas y ahí las adhiere al pote. Luego alisa el tope con un cuchillo, pone la tapa y pronto el producto para exportación
Lo triste de todo esto es ver como luego en perfumerías y Free Shops son ofrecidas por promotoras de belleza, donde hasta ellas mismas creen que las cremas sirven para algo solo porque vienen con nombre de un laboratorio famoso.
Me quedé pensando en uno de los ingredientes que tanto se incluyen en muchos cosméticos:
Si está tan prohibido la matanza de ballenas, con Greenpeace persiguiendo barcos por todo el planeta, ¿cómo hacen los laboratorios para conseguir esperma de los machos?
Lo dejo a vuestro libre albedrío. Se aceptan sugerencias
Este informe lo haré en varias etapas ya que me piden escriba menos párrafos. También vendría muy bien que alguno de ustedes contribuya con experiencias propias para incluir en el futuro.
Hace tiempo publiqué una serie de hechos y actitudes humanas que además de insoportables me causaban rechazo mayúsculo. Con el pasar de los años esa lista lejos de disminuir se fue acrecentando en forma exponencial. No puedo describir con palabras el motivo de mi sentimiento, pero es tan real y poderoso como carente de fundamento científico. ¿Podemos explicar racionalmente cuando algo o alguien nos causa esa repulsión? ¿Qué procesos químicos se originan en el cerebro cuando nos enfrentamos a estos acontecimientos? Bueno, tampoco es para tomarlo tan a la tremenda ni darle mucha importancia. Favor no piensen que soy alguien que anda todo el santo día buscando cosas que le den bronca, pues eso me convertiría en el típico sujeto del que hay que huir apenas lo ven en la calle. En realidad, después de este mail voy a entender perfectamente si ustedes cruzan la vereda al verme o pasan años sin llamarme ni para desear felices fiestas.
Algunos elementos y personas dentro de la lista que han quedado dando vueltas en mi cabeza son:
1) Emigrantes olvidadizos del idioma.
Gran cantidad de inmigrantes arribaron desde tierras lejanas donde no se hablaba español, y a pesar que aprendieron nuestro idioma, a través de los años mantuvieron su acento extranjero. Generalmente obedece a que llegaron ya mayores, luego de haber finalizado la escuela y a veces el liceo en su idioma natal. Por ello les resulta difícil adquirir el cántico y tonito nuestro, y aún lográndolo es notoria la diferencia con los nativos uruguayos. Pero mi motivo principal es observar a muchos que a los pocos años de haber emigrado, regresan trayendo fuerte entonación extranjera con clara intención de llamar la atención y que nadie se olvide de ello. Incluso te meten algunas palabras complicadas en otro idioma preguntándote cómo se decían en español.
_ Estuve en el exterior viviendo en tal lado ¿you know?
Pero para no desviarnos, en mi lista ubico en primer lugar y lejos del resto, a nuestro conocido director técnico de fútbol Nelson Acosta. No sé exactamente cuantos años hace que emigró a Chile, pero no deben ser más de quince. Además se fue siendo ya un hombre de edad, con el castellano de barrio oriental bien arraigado. No conozco a nadie que haya olvidado tantas expresiones y acento nuestro como este hombre. Lo escucho hablar, y toda vez que mete el "huevón" o el "cachai" cada tres palabras me corre un escalofrío por la espina dorsal.
Otra que me ha provocado igual sentimiento a pesar de provenir del otro lado de la orilla, es Patricia de la Sampabola quien era notera de TV hace algunos veranos en Punta del Este. La chica(a esa altura ya no era tan chica) vivía en Buenos Aires desde hacía años, pero una voz interior la obligaba a refregarle al televidente a cada minuto que ella nació en Italia, amaba Italia, y hablaría con el tono italiano hasta la muerte. (Vanidad de vanidades…)
Como dije antes, no sólo personas me producen rechazo, en la lista incluyo varias cosas:
2)Champúes: Confieso que jamás entendí mucho del tema. La publicidad nos menciona la caspa, cabellos grasos, secos, teñidos etc. A pesar del asesoramiento de tantos estilistas (a quienes conocí en épocas pasadas como peluqueros), ya probé casi todos y sigo sin saber en qué categoría me encuentro. Los laboratorios fabricantes, lejos de aclarar el verdadero resultado de sus productos, han bombardeado la prensa en general con nombres confusos y rimbombantes que no se pueden chequear en ningún lado.
Por ejemplo recuerdo un aviso del champú "Glemo". En el mismo se jactaban que Glemo era el único con Oktopiróx. Cuando escuché esa palabra tan rara y viendo el origen alemán del mismo, literalmente me tiré de cabeza al agua creyendo que seguro los germanos habrían hecho un serio estudio capilar. Nunca pude descubrir qué es Oktopiróx ni para que sirve, si es que sirve para algo. Otra vez más como un zapallo me había dejado arrastrar por publicidades fascinantes. Al usarlo diariamente, en poco tiempo ya había perdido casi la mitad del cabello, así por lógica llegué a la conclusión que Okto debe ser ocho, y piróx = cantidad de pelos que se caen por lavado.
Luego, casi desahuciado busqué la opinión de dos dermatólogos supuestamente grado cinco. Si bien reconozco pude ver los diplomas de postgrado colgados en sus consultorios, no tengo dudas que en el examen final ambos se rifaron la bolilla "Calvicie, caída de cabello, y como rescatar aunque sea algunos pocos folículos dentro de un germinador"
Por seguir su consejo me dejé arrastrar hacia Pantén, además había oído la propaganda repitiendo que su fórmula incluía "Pantyl".
Varios pensamientos cruzaron mi cabeza como meteoritos surcando el firmamento:
Primer mundo, competencia contra cantidad de laboratorios europeos. Estos deben ser mucho más serios que los alemanes. Todo se hace con precisión, buenos materiales, y las cosas duran de verdad. Tienen miedo a las demandas aún por cualquier pavada. Es muy rico el chocolate que hacen. Los pocos suizos que conocí me parecieron que eran peludos, ¡¡y encima el champú trae Pantyl!! . Esto es garantido, no hay posibilidad de fracaso.
Hasta hoy cada semana sigo buscando el significado y utilidad de Panty en Google, en el Vademécum, en La Enciclopedia Británica y hasta en las páginas amarillas.
Un amigo me tiene prácticamente convencido de hacerme el injerto capilar en Buenos Aires por costar más barato.
3)Píldoras para adelgazar No soporto más a Jorge Hané y sus pastillas milagrosas. Sólo de verlo ya me da náuseas. No son celos contra un empresario meritorio y millonario. Hay que saber reconocer la capacidad de aquellos que logran el éxito, más en nuestro país donde esta prohibido triunfar, porque la envidia es algo que ataca de a poco y se propaga más rápido que la gripe aviar.
Este veterano que la va de pendex, se viste a lo pendex, hasta se peina a lo pendex con horribles rulos para tapar las entradas, tan solo verlo ya me cae pesado y dando sensación de currero. Aparece en el cable mostrando gente supuestamente famosísima, con los cuerpos perfectos ni que hablar gracias a él. Una de sus clientas, (en realidad creo que le pagan por aparecer) es Ethel Rojo, quien fuera vedette y actriz de hermosa figura en otra época. Hoy está por los setenta y su belleza, por decirlo en forma diplomática, se ha aferrado al pasado. Convengamos que se mantiene bien, pero no fue por las píldoras sino por la cantidad de cirugías (y hasta por ahí no más).
Ella alegremente dice en cámara que gracias al gurú Jorge Hané mantiene así su figura. No sé si le deforma el espejo del baño o las pastillas traen algún hongo alucinógeno que produce visiones falsas. Además me pregunto: Si este Hané es un gurú por hacer adelgazar, ¿qué título deberíamos darle a los médicos de cualquier CTI por salvar vidas a diario? Lo cierto es que el hombre sigue y sigue a través del tiempo, enchufándole a los incrédulos el Reduce Fat Fast, que además viene con su manual Pilates( debe servir para que la boca te ates).
Cremas antiarrugas
Nunca entendí la razón sus precios tan elevados. Recuerdo haber visto pequeños potes por U$60 que alcanzan para tres pasadas por la cara o dos por los glúteos y a comprar de nuevo (dependiendo el tamaño del glúteo). Según el manual, se empieza a obtener resultados recién luego de veinte días de frotarlas en círculos por las zonas que se desean rejuvenecer. A varias mujeres conocidas las he visto seguir las instrucciones al pie de la letra, y sólo noté que tanto la cara como las nalgas les habían quedado fofitamente blancas, por más que las cremas traigan Aloe, esperma de ballena, mermelada de jojoba o moco de abuelo engripado.
Aunque quieran justificar esos valores argumentando que los costos de producción resultan elevados, creo que son patrañas y la fabricación en serie es mucho más rudimentaria de lo que pensamos.
Se me podrá acusar de fantasioso, pero así imagino como manufacturan estos cosméticos los laboratorios franceses:
Galpón grande con decenas de barriles de 50 litros, varios con leche en polvo, otros con talco industrial, uno de Maizena y dos o tres con yogurt natural. Una olla gigante humeando con brebaje indefinido, calentándose con fuego a leña. De una SPIKA colgada a la pared, se oye en el programa " Ici está su discó", dirigido por el conocido Monsieur Belló , una voz anónima pidiendo cualquier tema de Edith Piaf, si es posible en el horario de la mañana.
Un gordo grandote con pantalones remangados tipo pescadores, chancletas Sorpasso que alguna vez fueron bordeaux pero el tiempo las tornó rosadas. Uñas del pie limadas y lavadas por última vez hace seis meses, barba de dos días oscureciéndole la cara y bien grasiento al mejor estilo francés. Camiseta sin mangas con agujeros por doquier, cuyo largo deja al descubierto un maxi rollo y el ombligo peludo ¿Lo ven? ¿Pueden perder unos segundos para imaginarlo?
Pucho en la boca, transpirando fiero por el calor reinante, mientras va revolviendo despacio la olla con un cucharón de madera.
Desde lejos se oye un vozarrón (en francés) :
_ Creme antiarrugás paga piel seca. Sacamé tres:
_ Salé, grita el gordo. Así, al estilo planchero de La Pasiva
Media hora más tarde:
_ Sacamé creme para celulitas, y no olvides de agregar la etiquetá "también pour estrías".
_ Salé avec fritás.
No importa que le pidan crema para manos, para estiramiento de muslos, de ojos, de cara o de papada. ¡LA CREMA ES SIEMPRE LA MISMA! Va llenando potes con el cucharón y eligiendo etiquetas según el tratamiento específico. Al tener las etiquetas un pegamento por detrás, para humedecerlas el gordo grasún les mete un lengüetazo o se las pasa por las axilas y ahí las adhiere al pote. Luego alisa el tope con un cuchillo, pone la tapa y pronto el producto para exportación
Lo triste de todo esto es ver como luego en perfumerías y Free Shops son ofrecidas por promotoras de belleza, donde hasta ellas mismas creen que las cremas sirven para algo solo porque vienen con nombre de un laboratorio famoso.
Me quedé pensando en uno de los ingredientes que tanto se incluyen en muchos cosméticos:
Si está tan prohibido la matanza de ballenas, con Greenpeace persiguiendo barcos por todo el planeta, ¿cómo hacen los laboratorios para conseguir esperma de los machos?
Lo dejo a vuestro libre albedrío. Se aceptan sugerencias
sábado, 21 de julio de 2007
EL PASAPORTE
A los lectores: He tratado de contar esta anécdota lo más comprimida posible, pero no puedo quitar cosas que sucedieron realmente. Si te gusta leer estas vivencias tan excitantes, que tanto te van a cambiar la vida, bienvenido seas. Si en cambio no querés leerlo por ser demasiado largo o aburrido, cortalo donde te parezca y a otra cosa.
EL PASAPORTE
Conozco dos escritores, tal vez haya más, pero Roa Bastos y Saramago llegaron a tal grado de capacidad y reconocimiento que se dieron el lujo de publicar algunos libros sin usar puntos o comas. Y lo magnífico es que se entiende perfecto cada uno de los conceptos que vierten en sus páginas. A pesar de estar en un nivel un poquito más abajo (digamos apenas a 3000 escalones), a veces uso cierto estilo de escritura que disfrutan varios amigos y así me lo han hecho saber. No, no piense que me creo capacitado para vencer leyes gramaticales, pero una anécdota de hace 20 años fue la que me dio la idea de adoptar dicho formato. Como siempre quiero dejar en claro que este nuevo relato sucedió así, sin exageraciones, no saco ni agrego nada:
Año 1987
Viaje a Feria de Óptica junto a mi hermano. Cuñada llevarnos en su auto. Copa Libertadores de América, primera final Peñarol- América de Cali. Aeropuerto. Salida avión 16y20 horas.
15horas Funcionario de Pan Am devolviéndome pasaporte por haberse vencido.
- Este pasaporte debiste renovarlo hace 3 meses, fueron sus palabras recriminatorias. Reconozco que en primera instancia pensé en el refrán" No hay mal que por bien no venga", por lo que me mentalicé para ver la final por TV y hacer los trámites de renovación al otro día. Mi hermano con cero nervios, más contento aún por el partido. Sólo por tranquilizar mi conciencia le consulté al joven si no se podría hacer alguna gestión excepcional. En forma casi despectiva me dijo que no, mientras se aprestaba a atender otro pasajero. Le pregunto si podría ir yo a renovarlo. Levanta la cabeza y clavándome sus ojos me espeta sin anestesia:
_ "Querido, esto no te lo arregla ni Dios. Lleva tres o cuatro días siempre que hagas el trámite urgente. Si lo hacés común, no menos de un mes"
Lo de “Querido” me sacudió todo el organismo como un golpe de electricidad. Ya estaba tibio y calentándome a gran velocidad.
Él era el catedrático arengando a un ente descerebrado (yo) al que le hacía el favor de dirigir la palabra. No importa lo caro que cueste un boleto aéreo, a los empleados de aerolíneas cuidadito con mirarlos mal, elevarles la voz, o pedirles te pasen a “Ejecutiva” de garrón, porque cuando llegás al avión seguro te toca el último asiento al medio. Y hasta te pueden mandar parado todo el vuelo dentro del baño, te pasan la comida por debajo de la puerta y cada tanto la azafata entra a azotarte con un látigo mojado.
En ese instante aparece a mi lado el clásico colega de Óptica, quien empujado por su bífida esposa, se acerca con la excusa de querer ayudar. Su voz denota falsa preocupación, me quiere hacer creer que es solidario, pero por dentro disfruta inmensamente. La suma de estos dos hechos precipitó la cosa, allí se produjo el famoso click en mi cabeza. Es esa rabia repentina que se apodera de nuestra razón y al instante sin importar la dificultad queremos derribar un edificio con los puños. Ahí voy, ¡a la guerra con un escarbadientes!!¡¡ BANZAI!!:
- ¡Dame eso para acá! le grito, arrancando el pasaporte de su mano.
Le pido las llaves del auto a mi cuñada. Corro al Ford Escort. Salida furiosa, pie derecho apretando el acelerador al mango con fuerza suficiente para sacarlo por debajo del chasis. El pedal, casi asfixiado por la presión, comenzó a pedir socorro pero no tenía quien lo ayudara. Luces largas. Frenada abrupta en varios semáforos. Con las manos juntas en plegaria y a bocinazo limpio le pido a los autos de adelante que se corran. Todos a un lado. Me encontraba en una espiral creciente de "automanijearme", con la aguja del Estresómetro marcando máximo, sólo por demostrarle al tarado de Pan Am que lograría hacerlo. Desde hacía rato cierto susurro interior me pedía que bajara la pelota, pero a esa altura ya no me calmaba ni una buseca de Diazepan con chorizo de Lexotán colorado.
15 y20 horas. Llegada al Ministerio del Interior, Mercedes y Julio Herrera y Obes. Dejo el auto mal estacionado, bajo como tromba mientras repito mentalmente:
_". Si quiero que me atiendan rápido debo elevar la voz. No voy a perder tiempo con frases largas o conjugando verbos. Todo me importa un bledo".
Entonces, ¡eureka! Esa idea me dio la llave para empezar a escribir en un formato único, diferente y aflorando mi total falta de paciencia conforme voy avanzando en edad.
Entro a la oficina ya desencajado, al mejor estilo Hulk y vociferando:
_ ¡¡¡¡¡PASAPORTE VENCIDO, VIAJAR 4 y 20!!!! Tanto funcionarios como público en la cola se dan vuelta por los gritos descomunales. Nadie contesta durante 6 eternos segundos. No sé si repetir, esperar alguna reacción, o abrazarme a cualquiera y ponerme a llorar. El tiempo parece detenido. Se acerca jefa de sección:
_¿Qué le pasa señor?
_¡¡ PASAPORTE VENCIDO, VIAJAR 4 y 20!!(Quería decir algo más coherente pero no me salía otra cosa)
Jefa mira pasaporte.
_ Debió renovarlo hace meses.
_ ¿QUÉ HAGO?
- No sé, pero si quiere vaya a la vuelta, ¿conoce al Ministro?
-POR FOTOS EN EL DIARIO (mis decibeles no bajaban)
-Si él se lo renueva yo no tengo problema, fueron sus palabras, aunque por el tono de voz me dio a entender que estaba "medio frito"
15y 24 horas. Entro a la vuelta, oficina Ministro. Clásico speech en el hall a los gritos:
_PASAPORTE VENCIDO, VIAJAR 4 y 20. Un grupo de porteros que asustados por los alaridos no saben ni qué hacer ni que contestar. Pero para aquellos agnósticos y todos esos ateos radicales, tan convencidos de que no hay un más allá luego del más acá, quiero informarles que vuestro conocimiento es nulo. Sí existe un ser superior eterno, y ese día por casualidad estaba allí a la misma hora, tal vez haciendo algún trámite para viajar a otra Galaxia.
De la oficina principal baja Nelson, un amigo del alma con quien jugábamos al fútbol desde hacía años, y una chica que había sido adscripta de mi liceo. Ambos se encontraban sorprendidos por oír gritos salvajes de,……. una voz tan familiar en pleno Ministerio del Interior. Yo, firme escudado en mis seis palabras: pasaporte vencido, viajar 4y 20. Nelson toma el documento, va a intentar ayudarme pero no cree pueda lograrlo, y sube la escalera sin olvidarse de agregar que soy un anormal, estúpido, irresponsable, etc.
15y45 horas. Trae el pasaporte firmado por el Ministro, quien dio fe de mi buena conducta sin haberme visto jamás en su vida. Podía yo ser el peor terrorista del planeta y mi integridad como hombre de bien había sido refrendada de todas formas. Besos y abrazos con mis amigos. Vuelta corriendo a la primera oficina. Las ocho funcionarias aguardando, todas para mi solito, dejaron de atender a los demás por orden del Ministro. Ahora que lo pienso, seguro creyeron que yo sería pariente del Presidente, diplomático o miembro del gobierno, cuando en realidad, ¡¡ todo gracias a un equipo mediocre de la Liga Universitaria!! Mientras una manchar mis dedos, otra impresión digital, tercera escribir a máquina y cuarta preguntar datos. Quinta sacar foto, sexta, séptima y octava histéricas correr de acá para allá sin saber que hacer para apurar gestión.
Nunca tantas fueron tan enloquecidas en tan poco tiempo por una sola persona.
15y55 horas. La cajera pedir $2400 por el trámite. Responder yo tener cien dólares. Ella no poder aceptar. Yo cruzar al Banco de Crédito (que en esa época no sólo estaba abierto, sino también era una entidad respetable que sus dueños aún no pensaban desvalijar). Llegar en 4 segundos. De acuerdo a mi excitación a esa altura, continúo usando la misma herramienta que buenos frutos me estaba dando. _PASAPORTE VENCIDO, VIAJAR 4 y 20, pero agregando ahora al final la variante: CAMBIAR PLATA URGENTE POR FAVOR (creo que el "por favor" no lo dije). Parecería que exagero, pero de verdad el guardia manoteó su arma pensando en un asalto. En la caja, todos los clientes correrse por el susto. Cajero cambiar en 10 segundos.
15y57 horas. Volver corriendo, pagar y pedir a jefa de sección que por favor llamar Pan American para esperarme. Salir volando, luces y bocina encendidas. En semáforos repetir ruego a choferes de adelante. Dos veces pasar autos por la derecha y en una casi volcar.
16y 14 horas. Llegar y frenos sonar tipo película. El motor del Ford Escort agradecido que yo bajar. Entrar corriendo. Valijas fuera del avión. Tirarle pasaporte sobre mostrador a funcionario, quien al igual que mi hermano y cuñada no daban crédito a lo que veían. Fuera de mi mismo no quise guardarme la angustia acumulada y le refregué en la jeta: ACÁ LO TENÉS PEDAZO DE UN GIL. A MI DIOS SÍ ME LO ARREGLÓ,¡¡¡¡ ESPERO NO ME HAYAS HECHO CORRER AL CUETE!!!
Ya en el avión, a mi colega se le cayó la mandíbula inferior al verme entrar. No sé cuanto tardé en reponerme, pero caí en el asiento y quedé exhausto. Si alguien hubiese observado con un microscopio en mis glándulas suprarrenales en ese momento, seguro habría leído un cartel que rezaba:
"Cerrado por falta de adrenalina. Estamos sobrevendidos. Entrega en 60 días"
EL PASAPORTE
Conozco dos escritores, tal vez haya más, pero Roa Bastos y Saramago llegaron a tal grado de capacidad y reconocimiento que se dieron el lujo de publicar algunos libros sin usar puntos o comas. Y lo magnífico es que se entiende perfecto cada uno de los conceptos que vierten en sus páginas. A pesar de estar en un nivel un poquito más abajo (digamos apenas a 3000 escalones), a veces uso cierto estilo de escritura que disfrutan varios amigos y así me lo han hecho saber. No, no piense que me creo capacitado para vencer leyes gramaticales, pero una anécdota de hace 20 años fue la que me dio la idea de adoptar dicho formato. Como siempre quiero dejar en claro que este nuevo relato sucedió así, sin exageraciones, no saco ni agrego nada:
Año 1987
Viaje a Feria de Óptica junto a mi hermano. Cuñada llevarnos en su auto. Copa Libertadores de América, primera final Peñarol- América de Cali. Aeropuerto. Salida avión 16y20 horas.
15horas Funcionario de Pan Am devolviéndome pasaporte por haberse vencido.
- Este pasaporte debiste renovarlo hace 3 meses, fueron sus palabras recriminatorias. Reconozco que en primera instancia pensé en el refrán" No hay mal que por bien no venga", por lo que me mentalicé para ver la final por TV y hacer los trámites de renovación al otro día. Mi hermano con cero nervios, más contento aún por el partido. Sólo por tranquilizar mi conciencia le consulté al joven si no se podría hacer alguna gestión excepcional. En forma casi despectiva me dijo que no, mientras se aprestaba a atender otro pasajero. Le pregunto si podría ir yo a renovarlo. Levanta la cabeza y clavándome sus ojos me espeta sin anestesia:
_ "Querido, esto no te lo arregla ni Dios. Lleva tres o cuatro días siempre que hagas el trámite urgente. Si lo hacés común, no menos de un mes"
Lo de “Querido” me sacudió todo el organismo como un golpe de electricidad. Ya estaba tibio y calentándome a gran velocidad.
Él era el catedrático arengando a un ente descerebrado (yo) al que le hacía el favor de dirigir la palabra. No importa lo caro que cueste un boleto aéreo, a los empleados de aerolíneas cuidadito con mirarlos mal, elevarles la voz, o pedirles te pasen a “Ejecutiva” de garrón, porque cuando llegás al avión seguro te toca el último asiento al medio. Y hasta te pueden mandar parado todo el vuelo dentro del baño, te pasan la comida por debajo de la puerta y cada tanto la azafata entra a azotarte con un látigo mojado.
En ese instante aparece a mi lado el clásico colega de Óptica, quien empujado por su bífida esposa, se acerca con la excusa de querer ayudar. Su voz denota falsa preocupación, me quiere hacer creer que es solidario, pero por dentro disfruta inmensamente. La suma de estos dos hechos precipitó la cosa, allí se produjo el famoso click en mi cabeza. Es esa rabia repentina que se apodera de nuestra razón y al instante sin importar la dificultad queremos derribar un edificio con los puños. Ahí voy, ¡a la guerra con un escarbadientes!!¡¡ BANZAI!!:
- ¡Dame eso para acá! le grito, arrancando el pasaporte de su mano.
Le pido las llaves del auto a mi cuñada. Corro al Ford Escort. Salida furiosa, pie derecho apretando el acelerador al mango con fuerza suficiente para sacarlo por debajo del chasis. El pedal, casi asfixiado por la presión, comenzó a pedir socorro pero no tenía quien lo ayudara. Luces largas. Frenada abrupta en varios semáforos. Con las manos juntas en plegaria y a bocinazo limpio le pido a los autos de adelante que se corran. Todos a un lado. Me encontraba en una espiral creciente de "automanijearme", con la aguja del Estresómetro marcando máximo, sólo por demostrarle al tarado de Pan Am que lograría hacerlo. Desde hacía rato cierto susurro interior me pedía que bajara la pelota, pero a esa altura ya no me calmaba ni una buseca de Diazepan con chorizo de Lexotán colorado.
15 y20 horas. Llegada al Ministerio del Interior, Mercedes y Julio Herrera y Obes. Dejo el auto mal estacionado, bajo como tromba mientras repito mentalmente:
_". Si quiero que me atiendan rápido debo elevar la voz. No voy a perder tiempo con frases largas o conjugando verbos. Todo me importa un bledo".
Entonces, ¡eureka! Esa idea me dio la llave para empezar a escribir en un formato único, diferente y aflorando mi total falta de paciencia conforme voy avanzando en edad.
Entro a la oficina ya desencajado, al mejor estilo Hulk y vociferando:
_ ¡¡¡¡¡PASAPORTE VENCIDO, VIAJAR 4 y 20!!!! Tanto funcionarios como público en la cola se dan vuelta por los gritos descomunales. Nadie contesta durante 6 eternos segundos. No sé si repetir, esperar alguna reacción, o abrazarme a cualquiera y ponerme a llorar. El tiempo parece detenido. Se acerca jefa de sección:
_¿Qué le pasa señor?
_¡¡ PASAPORTE VENCIDO, VIAJAR 4 y 20!!(Quería decir algo más coherente pero no me salía otra cosa)
Jefa mira pasaporte.
_ Debió renovarlo hace meses.
_ ¿QUÉ HAGO?
- No sé, pero si quiere vaya a la vuelta, ¿conoce al Ministro?
-POR FOTOS EN EL DIARIO (mis decibeles no bajaban)
-Si él se lo renueva yo no tengo problema, fueron sus palabras, aunque por el tono de voz me dio a entender que estaba "medio frito"
15y 24 horas. Entro a la vuelta, oficina Ministro. Clásico speech en el hall a los gritos:
_PASAPORTE VENCIDO, VIAJAR 4 y 20. Un grupo de porteros que asustados por los alaridos no saben ni qué hacer ni que contestar. Pero para aquellos agnósticos y todos esos ateos radicales, tan convencidos de que no hay un más allá luego del más acá, quiero informarles que vuestro conocimiento es nulo. Sí existe un ser superior eterno, y ese día por casualidad estaba allí a la misma hora, tal vez haciendo algún trámite para viajar a otra Galaxia.
De la oficina principal baja Nelson, un amigo del alma con quien jugábamos al fútbol desde hacía años, y una chica que había sido adscripta de mi liceo. Ambos se encontraban sorprendidos por oír gritos salvajes de,……. una voz tan familiar en pleno Ministerio del Interior. Yo, firme escudado en mis seis palabras: pasaporte vencido, viajar 4y 20. Nelson toma el documento, va a intentar ayudarme pero no cree pueda lograrlo, y sube la escalera sin olvidarse de agregar que soy un anormal, estúpido, irresponsable, etc.
15y45 horas. Trae el pasaporte firmado por el Ministro, quien dio fe de mi buena conducta sin haberme visto jamás en su vida. Podía yo ser el peor terrorista del planeta y mi integridad como hombre de bien había sido refrendada de todas formas. Besos y abrazos con mis amigos. Vuelta corriendo a la primera oficina. Las ocho funcionarias aguardando, todas para mi solito, dejaron de atender a los demás por orden del Ministro. Ahora que lo pienso, seguro creyeron que yo sería pariente del Presidente, diplomático o miembro del gobierno, cuando en realidad, ¡¡ todo gracias a un equipo mediocre de la Liga Universitaria!! Mientras una manchar mis dedos, otra impresión digital, tercera escribir a máquina y cuarta preguntar datos. Quinta sacar foto, sexta, séptima y octava histéricas correr de acá para allá sin saber que hacer para apurar gestión.
Nunca tantas fueron tan enloquecidas en tan poco tiempo por una sola persona.
15y55 horas. La cajera pedir $2400 por el trámite. Responder yo tener cien dólares. Ella no poder aceptar. Yo cruzar al Banco de Crédito (que en esa época no sólo estaba abierto, sino también era una entidad respetable que sus dueños aún no pensaban desvalijar). Llegar en 4 segundos. De acuerdo a mi excitación a esa altura, continúo usando la misma herramienta que buenos frutos me estaba dando. _PASAPORTE VENCIDO, VIAJAR 4 y 20, pero agregando ahora al final la variante: CAMBIAR PLATA URGENTE POR FAVOR (creo que el "por favor" no lo dije). Parecería que exagero, pero de verdad el guardia manoteó su arma pensando en un asalto. En la caja, todos los clientes correrse por el susto. Cajero cambiar en 10 segundos.
15y57 horas. Volver corriendo, pagar y pedir a jefa de sección que por favor llamar Pan American para esperarme. Salir volando, luces y bocina encendidas. En semáforos repetir ruego a choferes de adelante. Dos veces pasar autos por la derecha y en una casi volcar.
16y 14 horas. Llegar y frenos sonar tipo película. El motor del Ford Escort agradecido que yo bajar. Entrar corriendo. Valijas fuera del avión. Tirarle pasaporte sobre mostrador a funcionario, quien al igual que mi hermano y cuñada no daban crédito a lo que veían. Fuera de mi mismo no quise guardarme la angustia acumulada y le refregué en la jeta: ACÁ LO TENÉS PEDAZO DE UN GIL. A MI DIOS SÍ ME LO ARREGLÓ,¡¡¡¡ ESPERO NO ME HAYAS HECHO CORRER AL CUETE!!!
Ya en el avión, a mi colega se le cayó la mandíbula inferior al verme entrar. No sé cuanto tardé en reponerme, pero caí en el asiento y quedé exhausto. Si alguien hubiese observado con un microscopio en mis glándulas suprarrenales en ese momento, seguro habría leído un cartel que rezaba:
"Cerrado por falta de adrenalina. Estamos sobrevendidos. Entrega en 60 días"
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